El problema no se ha disipado con el reconocimiento de las incorrecciones de aquel informe que un día señaló a Miranda como consumidora extrema de cocaína, sólo superada por Nueva York. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha vuelto a constatar en las aguas del Ebro que la sustancia persiste y en unos niveles que, si bien no se disparan hacia la exageración, sí resultan significativamente preocupantes. Un informe ha traducido los restos de esta sustancia metabolizada hallados en muestras tomadas en julio del pasado año, a la entrada de la depuradora de la ciudad, en un consumo estimado de 21 dosis diarias por cada mil habitantes.
Ahora sólo Zaragoza supera a Miranda en este ranking singular en el que figuran otras cinco ciudades más (Logroño, Tudela, Pamplona, Lleida y Tortosa). Las aguas del río a su paso por todas ellas han sido analizadas para la elaboración de un estudio que firman Cristina Postigo, María José López de Alda y Damià Barceló, integrantes del Departamento de Química Medioambiental del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona, integrado en el CSIC.
Es la segunda y definitiva entrega de un trabajo sobre el que EL CORREO ya hizo referencia en mayo del pasado año. Fue entonces cuando se publicaron los datos de un primer muestreo, realizado en octubre de 2007. Miranda aparecía ya la primera de esta triste clasificación en lo que se refiere al metabolito de la cocaína con más de quince dosis diarias -cada una de ellas equivale a 0,1 gramos-.
Era la primera vez que una entidad científica estatal echaba por tierra los polémicos datos del estudio de una universidad alemana -a los que aludió en junio de 2007 Thomas Pietschman, de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y Delitos Relacionados (ONUDD)- y que se reducían a lo siguiente: cada mil habitantes, entre los 15 y los 64 años, esnifaba una media de 97 rayas al día en esta ciudad.
Se pidieron disculpas públicas y el propio Ayuntamiento contrató al laboratorio madrileño Geofisa para que desmontase con sus analíticas aquella 'tesis de la cocaína'. Lo primero llegó con un reconocimiento en términos generales de «la escasa fiabilidad de los datos». Lo segundo arrojó un resultado negativo pleno -no apareció resto alguno- que llegó a tildarse de «ilógico».
«En este tipo de investigación las drogas que están sujetas a una mayor incertidumbre serían el cannabis y la heroína, porque son las que se excretan en menor proporción. Pero respecto al resto, se puede entender que se ajustan bastante a la realidad, explica López de Alda, coautora del informe de CSIC. Éste sitúa a España como una gran consumidora de cocaína y anfetamina «en comparación con lo que se han publicado en otros países donde sólo nos supera el sur de Gales». De hecho se supera la media registrada en ciudades como Londres o Bélgica. Hablaríamos de anualmente, sólo en el río Ebro, se excretarían 630 kilos en restos de cocaína y 430 más de otras drogas.
Fotografía exacta
El procedimiento utilizado, se insiste, permite dar una fotografía más o menos exacta de la situación de consumo en lo que se refiere a las sustancias estupefacientes principales. «Lo que desconocemos aún es la incidencia de estos contaminantes en el medio acuático. Al tratarse de sustancias activas, como sucede con los fármacos, cabe prever que tenga algún efecto». El estudio, último del programa Aquaterra, ha analizado la presencia de los metabolitos de un total de 17 drogas.
Todas las mediciones se han centrado en las aguas residuales de entrada a las depuradoras, lo que permite correlacionarlo con el número de habitantes a los que da servicio esta instalación y que, en el caso de Miranda se ha cifrado en 42.000. Si la presencia de la cocaína ha sido significativa en sus muestras, menos impacto han tenido las conclusiones sobre otras sustancias. Así, los restos de anfetaminas hallados se traducen en 8 dosis diarias por cada mil habitantes, loas de heroína en 1; 13 en el caso de la efedrina y 0,1 en el del éxtasis.
Tudela, sobre la base de una población de 37.300 habitantes, aparece como la mayor consumidora de la cuenca -a gran distancia sobre el resto de ciudades- en anfetaminas: 62 dosis diarias. La huella de la heroína, lo mismo que sucede con la coca, está también muy marcada en Zaragoza, donde el estudio ha estimado que se consumirían las 64 dosis (cada una de ellas equivaldría a 0,3 gramos aproximadamente).
El porqué de la elección del Ebro lo sustenta el informe en un criterio puramente lógico: «Es el de mayor cuenta del país y baña a ciudades importantes como Zaragoza, Logroño, Pamplona y Lleida, con poblaciones que superan los 100.000 habitantes».