Adolfo Peñaranda lleva 16 años como jefe de Tráfico de Vizcaya. En ese tiempo ha visto cómo la mortalidad en las carreteras se disparaba y también cómo el carné por puntos y la penalización de los delitos de tráfico reducía de forma drástica el número de víctimas. Peñaranda sabe que a través de los coches se puede conocer la historia de un país.
-Cuando se creó la DGT , Vizcaya era una provincia puntera en cuanto al parque automovilístico. Hoy estamos en mitad de la tabla, ¿porqué?
-La DGT nació en julio de 1959 porque era una necesidad apremiante, había crecido el número de vehículos de manera muy notable. En 1960 empezamos a manejar los primeros datos, Vizcaya tenía que ser la tercera provincia en potencia económica, a parte de por otros parámetros, porque el número de camiones así nos lo demuestra. Tenía 7.265 camiones, sólo por detrás de Madrid (16.960) y Barcelona (17.350). En turismos ocupábamos el cuarto lugar, con 10.714, y había 75.000 personas con permiso de conducir, la mayoría hombres. Hoy, estamos en un puesto bastante más atrás, 13 ó 14, en vehículos por 1.000 habitantes.
-El 73% de los vehículos eran motocicletas. Hoy sólo un 7%, ¿porqué tanta diferencia?
-Era el medio más accesible, aquellas 'Guzzis' sencillitas, parecidas a los ciclomotores de ahora. Entonces, la gente que no necesitaba un vehículo para el transporte de mercancía o viajeros y no podía comprar un coche, compraba una motocicleta para desplazarse al lugar de trabajo. Después vino la 'Lube', esta nuestra de Barakaldo. El dinero lo marcaba todo. Ahora nos supera la costa mediterránea. En el 60 teníamos 13.000, un número muy alto. Solamente estaban por arriba Valencia, Madrid y Barcelona.
-El parque automovilístico se ha revolucionado.
-Con el '600' se empezó a democratizar el uso del vehículo en los 60. Hasta entonces tenían un 'cochecito' de la Hispano-Suiza la gente pudiente, algunos militares, políticos, gobernadores y los obispos. Después vino el 'Renault', el 'dos caballos' de 'Citroën', y la competencia.
-La estadística de la que más orgullosa se sentirá la DGT es la reducción de la mortalidad en carretera. Hemos vuelto a los datos de los años 60, y eso habiendo crecido tanto el número de vehículos.
-Tuvimos un pico realmente lamentable, en 1989 llegamos a 7.188 fallecidos en accidentes de tráfico. Se dio la voz de alarma y el país, los políticos, los dirigentes, la sociedad en general, empezaron a pensar que eso era una sangría demasiado grave y que se podía evitar en muchos casos. Se creó una reglamentación estricta, la Ley de Tráfico y Seguridad Vial de 1980 (con dos desarrollos posteriores). Hasta el año 2000 nos mantenemos en unos 5.000 muertos. En julio de 2006 entró en vigor el carné por puntos y se creó la Fiscalía especial de Seguridad Vial. En una década ha habido tres o cuatro actuaciones fortísimas que han constreñido mucho la accidentalidad. En 2008 se ha reducido a 3.200 muertos. España es uno de los pocos países europeos, junto con Luxemburgo, Estonia y Portugal que ha reducido la mortalidad un 50% en apenas una década.
-¿Y en Vizcaya?
-En 1960 el porcentaje era alto, 42 muertos, sólo nos superaba Barcelona, con 88, y Madrid con 53. En 2008 hemos pasado a 22, y llevamos 12 víctimas este año.
-¿Se puede seguir reduciendo?
-Todavía bastante, porque hasta ahora se ha incidido en el tráfico interurbano, autovías y autopistas; pero en las ciudades, el tráfico todavía sigue padeciendo, a mi juicio, un nivel bastante alto de siniestralidad. Hay muchos atropellos y algunos choques que no deberían producirse. Hay que dar un nuevo impulso con medidas específicas para las ciudades. Se puede llegar a cifras mucho más asumibles, unos 1.000 fallecidos, que seguiría siendo mucho también.
-¿Cuantos conductores han perdido todos los puntos?
-Desde que en 2006 entró en vigor el nuevo carné, 2.110 vizcaínos. Sólo entre octubre de 2008 y octubre de 2009, han sido 1.444 personas. Se trata de cifras altas, porque aquí funcionan mucho los radares.
-¿Bilbao sigue siendo la única capital que vuelca los datos?
-Es un sistema muy complejo, cada autoridad local o autonómica tramita las denuncias y quita los puntos. La Guardia Civil, la Ertzaintza, los Mossos, que lo tienen que hacer a la fuerza, y las Policías locales. Hay ayuntamientos que, o bien porque no tienen todavía las herramientas informáticas, o porque sus alcaldes no se han comprometido a tomar esa decisión, están un poco a ver qué pasa. Debido a esa mezcla de falta de medios y que no hay un compromiso fuerte de algunos alcaldes, pues no se retiran puntos. En el País Vasco, Bilbao es la única capital que quita puntos, y luego lo hacen también en municipios como Trapagaran, Portugalete, Getxo y Basauri. Nosotros vamos a insistir en que sigan entrando otras localidades, les estamos dando las herramientas de tramitación para que les sea más fácil. Es responsabilidad de los alcaldes y el equipo de Gobierno.
-¿Tanto afecta la crisis a la matriculación?
-Mucho. En Vizcaya empezamos a bajar los incrementos locos de matriculación en 2007. Ya no teníamos el 12 o el 30%, sino apenas un 4%. En 2008 ya no caímos con tanta intensidad como en otras partes y en 2009 está pasando lo mismo, mientras en otras provincias se desplomaba el 50%, aquí un 11, un 7%. En la estadística interanual seguimos arrastrando una caída significativa del 23%.
a.delasheras@diario-elcorreo.com