Todas las farmacias españolas pueden despachar desde ayer los dos antivirales más difundidos para combatir la gripe A. Se trata del oseltamivir, comercializado bajo la marca Tamiflu por los laboratorios Roche, y del zanamivir, cuya denominación comercial es Relenza, de los laboratorios GalxoSmithKline. Seis meses después de su retirada de las boticas ante el riesgo de acaparamiento, ambos fármacos se dispensan de nuevo con receta médica. Los dos principios, que han mostrado su efectividad en el tratamiento de la nueva gripe, vuelven a las farmacias dos semanas antes del inicio de la campaña de vacunación contra el virus H1N1, que el ministerio de Sanidad ha fijado para el 16 de noviembre.
Quienes obtengan la receta del antiviral de un médico privado habrán de abonar el coste del fármaco en su integridad. ¿El motivo? Estos antivirales no están financiados por la Seguridad Social, pero sí se administrarán gratuitamente en los hospitales públicos a los pacientes que los necesiten. Lo mismo ocurrirá con la vacuna contra la gripe A, que podría estar en el canal privado a finales de diciembre o principios de enero.
En cualquier caso, tanto el Gobierno central como los autonómicos cuentan con reservas «estratégicas» para «responder de manera eficaz a la gripe», informó la propia ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez. Estos lotes serán «más que suficientes» para atender las necesidades de la población, según confirmó ayer el director general de Farmacia, Alfonso Jiménez Palacios. «Las reservas globales del las administraciones, tanto la del Ministerio de Sanidad, como la de las comunidades autónomas, superan los quince millones de tratamientos. Está absolutamente garantizado que todo aquel que necesite tratamiento con antivirales lo va a recibir», dijo Jiménez Palacios.
Tanto el Tamiflu como el Relenza habían sido retirados de las oficinas de farmacia la pasada primavera, cuando la alarma ante la proliferación de casos de infección por el virus AH1N1 multiplicó sus ventas. Una demanda excesiva que obligó a suspender el suministro para que se pudieran garantizar las reservas públicas.
Desde entonces se ha dispensado en los hospitales, bajo un estricto control, a los afectados por el virus y que presenten factores de riesgo, como enfermos crónicos, embarazadas y pacientes con graves afecciones respiratorias.
La coincidencia de la retirada de los antivirales de las oficinas de farmacia con cierta situación de pánico a contagiarse de la nueva gripe disparó su venta a través de internet. Su vuelta a las botica ha creado cierto recelo en algunos responsables sanitarios. Temen que por un uso indebido, el virus se haga resistente al tratamiento. Por ello, la ministra insistió ayer en que la gripe A se trata con otros medicamentos porque Tamiflu se reserva «para situaciones excepcionales».