El retraso de la edad real de jubilación se debe sobre todo a los trabajadores autónomos, un amplio colectivo de pequeños empresarios, profesionales liberales y titulares de diversos oficios y ocupaciones formado por casi 3,2 millones de personas de los aproximadamente 18 millones de cotizantes del sistema español de Seguridad Social.
Tres de cada cuatro personas que siguen afiliadas después de rebasar los 65 años son autónomos, señala el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor. Una circunstancia que atribuye a varias razones. La primera, a que su pensión es inferior en un 40% a la del régimen general, y de esta forma pueden elevarla; y la segunda, a que con más de 65 se sienten plenamente capaces para seguir con sus negocios u ocupaciones. Además, contribuyen a elevar la edad media de retiro al no tener reconocida la jubilación anticipada, lo cual impide que pasen a ser pensionistas antes de los 65 años.
Precisamente, Amor exige una solución para el retiro temprano de los autónomos en determinadas ocupaciones duras, como la construcción o el transporte.
Cotizan menos
Y recuerda que si las pensiones de estos trabajadores son más bajas se debe a que cotizan menos; en concreto, por una base media de 980 euros al mes frente a los 1.300 de un asalariado. Ello no impide, añade, que este colectivo constituya un sólido soporte para la viabilidad del sistema, ya que es el que mantiene mayor proporción de activos por pensionista, de 3 a 1 aproximadamente.
Sebastián Reyna, el responsable de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), la otra gran organización sectorial -próxima al sindicato UGT-, coincide con que la baja pensión es un aliciente para seguir trabajando después de los 65 años, sobre todo en sectores de baja penosidad.
Y alega otro motivo: la dificultad para encontrar relevo generacional para los negocios, porque los hijos de los pequeños empresarios con frecuencia «se iban a otro sitio». Ahora, con una crisis económica de enorme dureza y el elevado paro, «las cosas pueden cambiar», apunta. También explica que los profesionales liberales suelen mantener la afiliación porque nunca se retiran del todo y siguen emitiendo facturas, y para ello necesitan estar cotizando. Además, añade, el coste de estar afiliado a partir de los 65 es menor.
Reyna anuncia el comienzo inmediato de los estudios para poner en marcha a medio plazo un sistema de jubilación anticipada para los autónomos en ocupaciones penosas, tóxicas o peligrosas, como el transporte de viajeros o el ladrillo. Se trata de un compromiso expresamente recogido en el Estatuto del Trabajador Autónomo, recuerda. También aboga por «articular la jubilación parcial» para este colectivo, lo que en su opinión daría «unos frutos muy interesantes».