Mirar las aceras del bulevar de Salburua desde 73,5 metros de altura da vértigo. Pero las vistas, un día soleado como los que octubre nos ha regalado esta semana, son inéditas y espectaculares hacia todos los puntos cardinales. «No hay mejor panorámica», opinan Juanma Galera, el jefe de obra, e Iñaki Luis y José Manuel Uzal, trabajadores de la constructora Nasipa, que muestran con orgullo el edificio que les ha costado 30 meses. Era su primera gran torre después de doce años y cientos de viviendas construidas sólo en la capital vasca, donde han entregado este año 650 pisos y el resultado «ha valido la pena».
Hacia el Norte se construyen otras cuatro edificaciones que también tendrán veinte pisos de altura y darán al bulevar, al estilo Manhattan, la mayor concentración de edificios altos de toda la ciudad. Se han previsto más en el sector 14, próximo a Puente Alto, «obedeciendo criterios más sostenibles de planificación urbanística. No se puede consumir tanto suelo. Hay que ir hacia arriba», explica Javier Mozas, el arquitecto que junto a su compañero Eduardo Aguirre ha diseñado el nuevo gigante. Una cubierta especial, un triángulo de acero galvanizado, ha elevado la estructura por encima de las demás. Si se sumara el gran pararrayos que protege la torre, estamos ante los 76 metros de altura.
Cota topográfica
Como edificio es ya el más alto de la capital alavesa, seguido de la torre de pruebas de Electra Vitoria, con 60 metros. Pero he aquí un hecho curioso, superaría por vez primera incluso la cota topográfica de la catedral vieja de Santa María que alcanza los 598,36 metros (539,61 de la cota de la plaza de Santa María y los 58,75 de la torre del campanario). Según cálculos de expertos, la torre de Salburua tiene 597 metros de cota. Si se añade el pararrayos, de unos 2,50 metros, por vez primera, un edificio civil superaría en altura a las tradicionales cuatro torres de las iglesias vitorianas. La percepción óptica es que Santa María está a la altura de nuestros ojos.
«Hemos tratado de que la silueta de la torre no fuera plana ni terminara en la típica terraza con sus chimeneas y antenas. Esa estructura achaflanada, ese plano inclinado le da continuidad al volumen», indica Mozas. Y sin duda, una acusada diferencia sobre las cubiertas del entorno.
Las peculiaridades de una torre de 21 alturas -la última es de trasteros- y 91 viviendas con sus garajes y sus camarotes comienzan en el portero automático del portal. No hay tantos botones diferentes, sino un teclado de diez cifras y un panel que avisa que para llamar al piso 13 puerta E, por ejemplo, hay que teclear el número 6, el 0 y la campana.
Dos ascensores
Existe una sala para guardar bicicletas y dos ascensores para ocho personas cada uno que sube en 50 segundos hasta el último piso. Un aspecto que alguno de los agraciados en el sorteo de VPO del Ayuntamiento le ha parecido razón para renunciar. Considera insuficiente dos elevadores cuando las normas recomiendan, pero no obligan, a uno por cada 24 viviendas «y en las horas puntas te puedes desesperar».
La estructura es de hormigón. Los pilares van de un tamaño de 90 por 90 centímetros en la base, los garajes, hasta los 40 por 40 en el último piso. Se ha tenido en cuenta una hipotética oscilación de 10 centímetros y se han hecho pruebas de estanqueidad total en la segunda planta subterránea del garaje, dotadas con bombas de achique contra inundaciones y que presenta una gran novedad: luz natural, gracias a un patio de luces y ventilación.
El gigante es de color blanco gracias a su revestimiento especial de placas prefabricadas de hormigón y está dotado de espacios comunes abiertos en la quinta planta.
Pero si hay algo que se mide con lupa es la seguridad contra incendios. Los bomberos han realizado un simulacro antes de que esta semana se comience a dar las llaves a los propietarios que deben pagar una media de 140.000 euros por un piso de 90 metros cuadrados. Como el ataque al fuego debe hacerse desde el interior, todos los pisos están dotados de puertas cortafuegos, que aguantan 90 minutos y dos escaleras «especialmente protegidas». Además tienen una columna seca para uso de mangueras, un ascensor adaptado para bomberos, alumbrado de emergencia, extintores.
El agua caliente utiliza energía solar mediante paneles térmicos y se van a poner a la venta libre algunos trasteros y plazas de garaje.
p.gongora@diario-elcorreo.com