«¿Ha merecido la pena?», se preguntaban ayer cientos de viajeros de Tuvisa. Hace dos años, el Ayuntamiento se propuso modificar las líneas del urbano para que los usuarios llegaran antes a su destino. EL CORREO ha querido comprobar si el objetivo que se marcó el Consistorio se ha cumplido o si sólo ha servido para confundir a los ciudadanos. La 'prueba del nueve' ha sido tan sencilla como concluyente. Hace dos semanas, un grupo de redactores comprobó, cronómetro en mano, cuánto se tardaba en llegar a cuatro puntos de Vitoria en autobús. La experiencia se repitió ayer, a la misma hora y con la reorganización en marcha. En tres trayectos se consiguió dar un 'mordisco' al reloj -10, 9 y 2 minutos menos-, y en el restante se tardaron 4 minutos más.
Uno de los recorridos enlazó el Bulevar de Mariturri -en Zabalgana- con Dendaraba. El primer desplazamiento con la antigua red, realizado el día 16, duró 43 minutos, lo que incluía llegar a pie hasta la parada, esperar en la marquesina y hacer el trayecto completo. Ayer, con el nuevo mapa de Tuvisa, el mismo redactor salió a la misma hora desde idéntico lugar y llegó al destino en 33 minutos. Entre otras cuestiones, porque el urbano no se vio envuelto en una retención que colapsó la plaza de Lovaina. Además, los autobuses pudieron utilizar por fin Magdalena y Prado, lo que evitó dar más rodeos.
De forma paralela, un segundo periodista fue de la Avenida de Bruselas al hospital Txagorritxu. El procedimiento fue idéntico al anterior, pero el resultado fue bien distinto. El primer viaje duró 28 minutos, y el segundo -a bordo de la L7 que une Sansomendi con Errekaleor- 32 minutos. Es decir, que con el cambio de las líneas tardó un poco más.
El tercero fue distinto. El origen era la calle Xabier de Lakua, y el destino la residencia San Prudencio. El viajero tardó 2 minutos menos, teniendo en cuenta que semejante recorrido exigía tomar el tranvía y realizar un transbordo hacia la red de Tuvisa tras bajarse del metro ligero en el entorno de la plaza de América Latina. Con las antiguas rutas tardó 42 minutos, por los 40 que marcó ayer el cronómetro.
El último itinerario entre Valentín de Foronda y la escuela de danza José Uruñuela de Aranbizkarra también fue positivo, a pesar de la distancia entre ambos puntos. Con el cambio, el viajero tardó 9 minutos menos. Eso sí, tuvo que andar el doble para llegar a la parada.