Medio centenar de ganaderos se acercaron ayer hasta la sierra de Guibijo con el claro objetivo de acabar con «una situación cada vez más difícil». «La presión de los lobos sigue en aumento, lo que está obligando a numerosas explotaciones a retirarse de los pastos montanos», argumentaron desde la Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA) como motivo del encuentro. El rastreo, sin embargo, lejos de suponer un avance en el «problema», provocó un nuevo encontronazo con el Departamento foral de Medio Ambiente. Dos patrullas de miñones aguardaban la llegada de los cazadores para evitar su salida. Al parecer, el permiso administrativo dependía de unos «informes previos» que no pudieron realizarse por «la premura de la solicitud», según explicaron desde la central.
Pero la prohibición de esta batida -solicitaron otra en agosto que «no ha recibido ninguna respuesta»- es sólo el último capítulo de una lucha por el control de este depredador que enfrenta desde hace varios meses a ganaderos con el Ejecutivo foral y especialmente con el área que dirige Mikel Mintegi. El descontento de este sector se hizo ya patente en ferias como la de Santiago de Vitoria, el Artzain Eguna de Amurrio o la histórica de Salvatierra -todas fueron boicoteadas- y ayer se tradujo en una pequeña concentración en Guibijo, donde llevaron a cabo «un rastreo sin escopetas» después de que los guardias impidieran su primer objetivo.
Debate sobre el plan foral
«Trabajamos para cuidar nuestro ganado, vivimos de eso, pero la dejadez de Mintegi y los suyos, el incumplimiento de su propia norma, nos obliga a retomar las batidas», reivindicaron quienes se acercaron hasta la sierra. El proyecto del plan de gestión del lobo apuesta por la convivencia entre todos los animales ya que el lobo aparece como especie protegida por la legislación vigente, mientras que la UAGA insiste en la imposibilidad de esta coexistencia y advierte que la postura del Gabinete Agirre se acerca a «las actitudes más irresponsables de anteriores gobiernos».
El Departamento de Medio Ambiente tampoco recibe precisamente halagos por parte del Grupo Lobo en esta materia por considerar «desproporcionado» el gasto económico y el esfuerzo invertidos por el Ejecutivo para «hostigar y eliminar» a los depredadores de la geografía alavesa. La medida, aseguran, «no soluciona el problema de indefensión de la cabaña ganadera». Los conservacionistas exigen, además, que si se autorizan las batidas se hagan públicos los resultados.