El ex director del yacimiento arqueológico alavés de Iruña-Veleia, Eliseo Gil, ha presentado hoy trece informes de varios expertos que ven factible la veracidad de los grafitos hallados y ha exigido pruebas analíticas "y no opiniones" para aclarar el asunto.
Gil y la ex codirectora del yacimiento, Idoia Filloy, fueron destituidos de sus cargos el pasado año por la Diputación alavesa tras conocerse unos informes de varios expertos que determinaron la falsedad de unos descubrimientos arqueológicos en los años 2005 y 2006.
Los supuestos hallazgos falsos son unos grafitos escritos en cerámicas de los siglos III, IV y V que se su día se calificaron como históricos porque, entre otras cosas, adelantaban al siglo III la aparición del euskera y la entrada del Cristianismo.
Varios expertos cuestionaron la autenticidad de estos hallazgos porque, entre otras cuestiones, consideraron que las palabras en latín y en euskera que aparecían inscritas en los grafitos eran demasiado vulgares o modernas para la época.
Gil y Filloy, acompañados de dos expertos, el filólogo Juan Martín Elexpuru y el geólogo Koenraad Van den Driessche, han comparecido hoy ante la prensa para dar a conocer trece informes que demuestran, según han dicho, que la ejecución de los grafitos "es perfectamente factible en época romana y que no se tratan de falsificaciones".
Filloy ha subrayado que "no hay ningún testimonio ni ninguna prueba física o química o de ningún tipo que, por el momento, haya demostrado lo contrario", por lo que ha considerado que todavía "no está cerrado el debate científico en lo que respecta a la posibilidad de que los grafitos sean de época romana".
Gil y su socia han insistido en que "no existe nada en los grafitos que sea imposible en época romana" y han seguido defendiendo que "ninguno de los estudios" realizados por los miembros de la comisión designada por la Diputación "demuestra fehacientemente que esto sea imposible".
"Opiniones" sin pruebas
Dichos informes "son opiniones" sin pruebas, han recalcado ambos, al tiempo que han opinado que para la resolución del caso sería necesario llevar a cabo una serie de pruebas analíticas sobre los hallazgos que ya han solicitado a la judicatura pero que la Diputación, según han señalado, se ha negado "sistemáticamente" a realizarlas.
En algunos de los trece informes, dos de ellos realizados por Filloy y uno por el propio Gil, que se incluirán en los procesos judiciales abiertos, se evalúa positivamente la metodología arqueológica desarrollada por Lurmen.
En otros textos que se centran en los aspectos lingüísticos e iconográficos hallados se concluye que "no está cerrado el debate científico" sobre que los grafitos sean de época romana y se observan "contradicciones y errores" en los informes de la comisión encargada por la Diputación.
Como conclusión, Gil y Filloy han afirmado que "no se puede afirmar con absoluta certeza, como ha hecho la Diputación, que los grafitos sean falsos" y que no está demostrada "una mala praxis arqueológica por parte del equipo de Lurmen".
La Diputación alavesa , propietaria del yacimiento, denunció por la vía penal a Gil y Filloy y también presentaron denuncias contra ellos Eusko Tren y Euskal Trenbide Sarea, empresas públicas que subvencionaron a Lurmen, la empresa que gestionaba el yacimiento.
La querella de Euskal Trenbide Sarea por un presunto delito de estafa fue archivada el pasado mes de septiembre ya que el juez consideró que las subvenciones públicas de esta empresa eran anteriores a los descubrimientos objeto de polémica.