Apenas llevaba mes y medio en la capital alavesa cuando la Ertzaintza le sorprendió mientras, presuntamente, cometía una agresión sexual contra una joven en un parque del Casco Viejo. El acusado, un marroquí en situación irregular, se enfrentó el miércoles a la primera parte del juicio por aquellos hechos y defendió su inocencia. «No la violé. Sólo le di dos besos y estuvimos abrazados», argumentó el imputado con ayuda de un intérprete. El segundo capítulo llegará el próximo mes después de que el presidente de la Audiencia Provincial se viera obligado a posponer parte de la vista ante la incomparecencia de la denunciante. El fiscal había solicitado 13 años y 8 meses de cárcel para el agresor que se halla, desde su detención, en prisión provisional.
El fatal encuentro se remonta a octubre de 2008. A.O., de 26 años y detenido en una ocasión anterior como presunto autor de un hurto, se había acercado aquella madrugada de sábado «hasta un banco al final de la calle Cuchillería» tras tomar «unas cinco cervezas». «Estaba fumando un porro y vino una chica a pedirme para fumar, vio que tenía hachís y quiso que le vendiera algo», según su versión. Pero el joven se negó supuestamente a acceder a su petición ya que no se dedica a la comercialización sino «sólo al consumo». La denunciante parece que no desistió en su empeño y le propuso incluso «acostarse» con él si le pasaba la droga, añadió el imputado que, en su primera declaración, negó «por miedo» poseer estupefaciente alguno.
A.O., que al parecer se comunicaba sólo por gestos con su supuesta víctima, se dirigió hacia un parque ubicado en la calle Fray Zacarías Martínez que «ella me propuso y donde yo nunca había estado». «Nos besamos y abrazamos pero, de repente, comenzó a gritar e intentó arañarme. Yo me quedé a su lado sin hacer nada», declaró. Sus palabras distan bastante de la imagen que, al parecer, observó uno de los tres ertzainas que participó en su arresto. «El chico tenía el pantalón desabrochado y estaba tapándole la boca con una mano, y con la otra le tocaba en la zona genital a ella, que tenía el pantalón y la ropa interior bajados», describió el agente. Al percatarse de la presencia policial, «intentó huir dando patadas y golpes» a uno de los ertzainas, que necesitó asistencia sanitaria.
Gritos «desgarradores»
El acusado insistió en que no ofreció resistencia y que fueron los agentes quienes le «pegaron» en comisaría. A.O. tampoco supo explicar el motivo de los gritos de la denunciante, aunque dos vecinas de la zona -quienes avisaron a la Policía vasca- aseguraron que sus llamadas de «socorro» sonaban de «una forma desgarradora». «No tuve la menor duda de que algo le pasaba a la chica», recalcó una de las mujeres que se despertaron con las voces. Al parecer, la reacción de la joven cogió por sorpresa al presunto agresor pues «cuando me detuvieron, me di la vuelta y vi que se había bajado la ropa», relató.
El escrito de la Fiscalía recoge, sin embargo, cómo A.O. sujetó a la supuesta víctima «contra la pared» hasta lograr «introducirle dos dedos en su vagina» tras bajarle los pantalones y su ropa interior. Por ello, pide una pena de 13 años y 8 meses de prisión para el joven marroquí, al que acusa de los presuntos delitos de agresión sexual con penetración, lesiones y atentado a agentes de la autoridad, así como una indemnización de 6.000 euros para la chica, 180 para el ertzaina herido y una multa de otros 675.