La BBK va a vivir hoy un día muy intenso en su proyecto para adquirir Caja Castilla-La Mancha (CCM), la única entidad intervenida por el Banco de España desde que arrancó la crisis. Su consejo de administración debatirá y, salvo cambios inesperados, autorizará a sus máximos responsables a presentar una oferta formal para hacerse con la propiedad de esa institución.
Desde que el supervisor puso en marcha la fase final del proceso de rescate de la caja que controla desde finales del pasado marzo, el equipo directivo de la BBK -encabezado por su presidente, Mario Fernández- ha huido de las prisas. Durante las últimas semanas ha analizado con todo detalle la documentación sobre la entidad facilitada por la autoridad económica antes de decidir si finalmente entra en la pelea. Concluido el proceloso análisis, la Bilbao Bizkaia Kutxa, que ha conducido sus pasos con un mutismo total, ha optado por presentar una propuesta vinculante para hacerse con CCM que, de saldarse con éxito, le permitiría su declarado objetivo de duplicar su actual tamaño.
Pero todavía queda por cumplir una condición 'sine qua non' para que el plan diseñado por Fernández y sus colaboradores se materialice: recibir la preceptiva luz verde del consejo de administración de la BBK, que ya autorizó hace semanas el inicio del procedimiento para acceder a la información sobre CCM. Entonces se acordó que si, tras el estudio, el equipo directivo consideraba interesante el proyecto y decidía finalmente pujar, debía solicitar la autorización expresa del órgano de gobierno.
Reunión crucial
Todo apunta a que la Bilbao Bizkaia Kutxa no será la única institución financiera en pujar por Caja Castilla-La Mancha. El mercado espera que lo hagan también Ibercaja, Cajastur y La Caixa. Y puede que no sean las únicas.
Una vez que los candidatos hayan entregado sus propuestas, el supervisor dispondrá de un plazo de varias semanas para analizarlas y tomar una decisión. En las quinielas elaboradas en los círculos financieros, la caja vasca no partiría como favorita.
Fusión rechazada
La opción de la autoridad monetaria provocaría que, dada la mayor dimensión de CCM, la BBK perdería el control de la asamblea de la caja resultante de la operación. Y eso es algo que el presidente de la Bilbao Bizkaia Kutxa «no va a permitir». «En ningún caso pondré en riesgo el control de la BBK por parte de la sociedad vizcaína. No hablo de un partido político o de otro, sino de la sociedad de Vizcaya», advirtió recientemente Mario Fernández en un acto público ante las principales autoridades económicas y financieras de Euskadi.
Bajo ese esquema, todo apunta a que el plan diseñado pasa por una fórmula jurídica para hacerse con Caja Castilla-La Mancha y convertirla luego en una filial de la BBK, lo que le garantizaría el mantenimiento del poder.