Hace exactamente tres años los vecinos de Abetxuko recurrieron el trazado del tranvía a su paso por el corazón del barrio. A su juicio, llevar las vías por la calle de la Presa y luego por la del Cristo hasta acceder a la iglesia suponía un impacto urbanístico notable y dejaba lejos del servicio a buena parte de los residentes. La protesta llegó cuando ya estaba todo preparado. Los estudios y proyectos listos. Sólo quedaba arrancar con las obras. Pero la oposición vecinal fue tan vigorosa que en febrero de 2007 el Ayuntamiento, entonces en manos del PP, cedió a la presión y accedió a que la línea terminase a las puertas del barrio, justo pasado el puente. Allí está ahora la última parada, después de la inauguración, en julio, del tramo que une el barrio con el resto de la ciudad.
En los últimos tres años se ha mantenido latente el debate para decidir cómo internar el metro ligero en Abetxuko. Y ahora, al fin, hay respuesta. Después de todo este tiempo, la decisión final es que entrará por el trazado previsto inicialmente.
«Se va a utilizar el proyecto original, que en su día ya fue aprobado por la Corporación», confirmó ayer a EL CORREO el alcalde vitoriano. Un plan ya redactado y con todas las bendiciones pertinentes que además tiene asignado un presupuesto de 4,5 millones, lo que se dejó de gastar cuando se decidió no llevarlo a cabo. Comenzar desde cero, hacer un nuevo proyecto y replantearlo todo supondría un retraso de «entre tres y cinco años, según los técnicos», dice Patxi Lazcoz.
En realidad, desde finales de agosto se especulaba con la posibilidad de rescatar el antiguo proyecto, aunque se antojaba tan insólita que pocos se atrevían a mencionarla. En aquellas fechas, hace dos meses, el alcalde anunció que este otoño se firmaría el convenio entre el Gobierno vasco y el Ayuntamiento previo al arranque de las obras. Y la intención es que los trabajos comiencen en el primer trimestre de 2010. Con esas previsiones de plazos, ¿qué posibilidad habría para elegir trazados nuevos y redactar proyectos? Pocas, salvo que todos esos pasos ya estuviesen dados.
La otra alternativa
Además de la molesta sensación de tiempo perdido, muchos vecinos tendrán la de perplejidad. ¿Qué ha cambiado en tres años para que la mala solución de antes se haya vuelto buena? Los representantes vecinales mantienen las mismas críticas al trazado -que, además, aseguran que discurre por terrenos inundables- y proponen circunvalar el barrio en sentido opuesto -es decir, por la calle de los Nogales- para internarse en el núcleo por el extremo opuesto de la calle de el Cristo.
Para encontrar respuesta a esta rocambolesca situación quizás hay que enmarcarla en un momento histórico: cuando la Corporación municipal decidió atender el recurso vecinal -y fue apoyada por Gobierno vasco y Diputación-, allá por febrero de 2007, era una época propicia para que las administraciones locales se mostrasen especialmente sensibles a las demandas vecinales debido a la inminencia de los comicios municipales.