Antonio Basagoiti dejó para los postres uno de los pasajes más sabrosos de su conferencia en Madrid, pronunciada a última hora de la tarde del lunes en el Club Siglo XXI. En el tradicional coloquio que acompaña a la cena, ya casi a medianoche, el presidente del PP vasco profundizó en la disposición de socialistas y populares a extender su pacto de estabilidad a otras instituciones en función de los resultados de las elecciones forales y municipales de 2011. En concreto, se refirió a la Diputación de Álava, la guinda que los conservadores echaban ahora en falta para consolidar el cambio político en Euskadi y que está en manos del PNV desde hace dos años.
Basagoiti desveló que el lehendakari, Patxi López, se ha comprometido a facilitar el acceso del PP a la administración territorial alavesa si este partido gana los próximos comicios y los votos del PSE son necesarios para encumbrar al candidato popular como diputado general. En el caso de que López «no cumpla con su palabra», Basagoiti adelantó a los asistentes a la tertulia que se producirán «problemas graves» entre los hoy socios de legislatura en el País Vasco.
Álava fue uno de los temas sobre los que el líder del PP fue interpelado en Madrid. Aunque su discurso se centró en repasar la actualidad política de Euskadi, Basagoiti echó la vista atrás para recordar la situación vivida en el Gobierno foral de ese territorio, liderado por el PNV desde las elecciones de 2007 pese a haber sido la tercera fuerza. Reiteró que socialistas y populares buscaron remendar su desencuentro de entonces con los resultados de los comicios autonómicos de marzo. A raíz del pacto entre ambos que aupó a López a la Lehendakaritza, el PP emplazó al PSE a desplazar al jeltzale Xabier Agirre de la Diputación alavesa, en un intento por llevar a la práctica el cambio en Euskadi.
Basagoiti explicó ayer que los dos partidos «cerraron un acuerdo» tras sucesivas reuniones de sus ejecutivas, unas oficiales y otras al abrigo de la discreción, pero que el lehendakari «se echó atrás el mismo día de hacerlo efectivo». El presidente del PP vasco evitó culparle del todo y atribuyó ese desmarque que tantos quebraderos de cabeza ha dado a ambas direcciones al «interés» de Zapatero por «tener contento» al PNV, que acaba de apoyarle para sacar adelante los Presupuestos.
En cualquier caso, Basagoiti insistió en que su formación «tiene los ojos puestos» en la administración alavesa. De hecho, ha vuelto a formar parte de las conversaciones que periódicamente mantiene con el lehendakari desde finales del verano, en el reinicio de la actividad parlamentaria. Sin que se convirtiera en un debate público, los dos partidos han barajado la posibilidad de extender su pacto de legislatura en 2011 a otras instituciones donde la suma de sus votos les puede garantizar alcaldías y diputaciones.
El PSE se planteó esta alternativa en su congreso de septiembre, aunque tuvo que suavizar su redacción para evitar dar una imagen frentista, que además redujera el margen de acuerdos con el PNV. La «vocación de crecer» del pacto entre socialistas y populares se convirtió al final en una apuesta abierta al entendimiento con el resto de fuerzas del arco parlamentario.
«Un tema hablado»
La ampliación del pacto PSE-PP es «un tema hablado, pero sin acuerdo concreto alguno», según fuentes conocedoras de las conversaciones, ya que los interlocutores prefieren abordar el asunto «con calma y desde la discreción». Un debate público sobre la suma de votos en busca de instituciones podría movilizar al electorado del PNV e, incluso, tener efectos perversos para los eventuales socios. Por ejemplo, si los socialistas ganan en Álava, aunque sea por poca diferencia, y los populares se vieran obligados a apoyarles y perder así la guinda.
En amplios sectores del PSE y del PP se da por hecho lo que desveló ayer Basagoiti: la voluntad expresada por el lehendakari de facilitar la Diputación alavesa a los populares, siempre que éstos sean la formación más votada; una especie de acto de desagravio por el desmarque de este año.