Internet se libera de los cables y sale a la calle. Los vitorianos 'navegarán' por la red sentados en un banco de la Virgen Blanca, frente a la catedral de Santa María o en una terraza de la 'Cuchi'. Lo harán sin claves, gratis y a velocidad de banda ancha. Será una singular unión entre las nuevas tecnologías y una 'almendra' medieval que resurge. Según ha podido saber EL CORREO, el Ayuntamiento de Vitoria proyecta convertir al Casco Viejo en el primer barrio digital de la ciudad. Los grupos municipales debatirán hoy mismo este plan -que se había mantenido en secreto hasta ahora- con el fin de ponerlo en marcha a lo largo del año que viene.
Vitoria se ha marcado el reto, por tanto, de sumarse a la gran red inalámbrica iniciada ya por otras ciudades. La wifi pública al aire libre será un paso adelante más después de que el Ayuntamiento haya impulsado estos servicios en equipamientos cerrados, como varios centros cívicos y la propia Casa Consistorial.
La Agencia para la Rehabilitación Integral de la Ciudad Histórica ya había planteado hace unos meses esta posibilidad a los técnicos municipales. De hecho, el Plan Urban -de regeneración de la zona- establece el mandato de habilitar un barrio digital en Vitoria. Tras meses de estudio, los expertos de los departamentos de Nuevas Tecnologías y Promoción Económica han elaborado un proyecto donde se desarrolla la idea y se plantean las claves para implantar el wifi en la 'almendra' medieval.
El informe detalla que la experiencia comenzará en siete puntos. Cuatro de ellos son las plazas más emblemáticas de la ciudad: la Virgen Blanca, la de España, el Machete y Burullería. Junto a ellas, se podrá acceder a internet de manera gratuita y sin cables en las calles Correría y Cuchillería, arterias de ocio y comerciales cuyas terrazas contarán con un atractivo más. Y, por último, también será espacio wifi el Centro Cívico de El Campillo.
La última palabra
Ésta será la propuesta que hoy se presentará al consejo de administración de la Agencia para la Rehabilitación Integral de la Ciudad Histórica. Es decir, la última palabra la tienen los consejeros, que son aquellos concejales designados por los respectivos grupos municipales para el puesto. En definitiva, los partidos deberán decidir si cristaliza el proyecto.
Salvo sorpresa mayúscula, el consejo de administración se pronunciará a favor. Entonces llegará el momento de convocar el concurso para adjudicar la prestación del servicio a una empresa. Según estimaciones municipales, la instalación de la infraestructura y abrir internet al público durante cierto tiempo costará unos 200.000 euros, aunque todo esto está por definir.
Pero no será un proceso largo. El objetivo es que en el primer trimestre del año que viene ya se pueda acceder a internet sin coste, sin clave y sin cables en los siete puntos determinados. La idea es que, según vayan transcurriendo los meses, el servicio se amplíe a otras zonas del Casco Viejo hasta cubrir toda su extensión.
¿Cuándo ocurrirá esto? El asunto es peliagudo por su dimensión legal. Es decir, se discute en distintas ciudades españolas que sea legítima la universalidad y gratuidad de un servicio municipal. Y más cuando hace competencia a empresas que prestan ese mismo servicio a los particulares. Para evitar esa universalidad se habilitan zonas diferenciadas que se van ampliando hasta conseguir prácticamente cubrir toda un área. Se hizo así, por ejemplo, en Bilbao: allí se empezó por la Plaza Nueva y ahora hay 29 puntos diferentes en toda la ciudad.
Llevar a cabo el proyecto no supondrá ningún impacto estético al utilizarse las nuevas canalizaciones, arquetas y farolas para instalar los dispositivos que abrirán las puertas del mundo en cada rincón del Casco Viejo. Con esta iniciativa se pretende aumentar el atractivo de una zona que resurge y está llamada a recuperar el protagonismo perdido durante décadas.
i.cueto@diario-elcorreo.com