Patxi López y Antonio Basagoiti escenificaron ayer lo que se daba por hecho desde hacia meses: el acuerdo presupuestario alcanzado entre PSE y PP, que permitirá al lehendakari superar a final de año su primera prueba de fuego. Un pacto que recoge unas «austeras» cuentas públicas para 2010, producto de una crisis económica que «no permite demasiadas alegrías», y que el jefe del Ejecutivo mostró su disposición a ampliar al resto de partidos, «especialmente, al PNV». En este sentido, el líder de los socialistas vascos hizo un llamamiento para que todas las formaciones tengan «altura de miras» y puedan aprobarse los Presupuestos de diputaciones y ayuntamientos.
López y Basagoiti cumplieron ayer el protocolo previsto. Con todos los trámites cumplidos y tras varias semanas de intensas negociaciones, los máximos responsables del PSE y PP vasco se reunieron en Lehendakaritza para sellar su alianza. La demostración evidente de que no quedaban flecos por cerrar es que la cita no alcanzó la media hora. Tras posar para los medios gráficos, ambos dirigentes comparecieron relajados ante la prensa. Pero por separado.
Primero fue Basagoiti, quien recordó que se trata de unos «razonables» y «buenos» Presupuestos. Pero, eso sí, «no son los del PP», concedió. En un tono abiertamente positivo, el presidente de los populares vascos expresó su satisfacción por el hecho de que no haya ninguna partida para ETA «y sus afines», y porque el «cambio vaya en la buena dirección».
«Cambio de cromos»
Una satisfacción que no se vio ensombrecida ni tan siquiera por el acuerdo alcanzado entre socialistas y el PNV para consensuar los Presupuestos de las diputaciones, un texto que delegaciones de ambos partidos firmarán en público a finales de esta misma semana y que garantizará a los jeltzales sacar adelante con comodidad sus cuentas en las tres instituciones forales una semana después de que los diputados peneuvistas respaldasen el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero en Madrid. Un escenario que a Basagoiti, por lo menos públicamente, no le genera contradicciones. Mientras su entente con el PSE se basa en «criterios sensatos», la alianza entre socialistas y el PNV es un «cambio de cromos».
Una visión que, como era de esperar, no compartió el lehendakari. Durante su intervención, el también secretario general del PSE opinó que la deteriorada situación económica obliga a los diferentes partidos a arrimar el hombro. «Todos deben estar a la altura», aventuró. En este mismo sentido, volvió a hacer un llamamiento para que todas las instituciones vascas puedan sacar adelante sus Presupuestos. Para López, «juntos podemos doblar el brazo a la crisis», por lo que apeló a «la responsabilidad y sentido de país» del resto de formaciones.
Respecto a lo aprobado ayer, López sostuvo que se trata de unas cuentas «realistas y equilibradas», que servirán para empezar a poner «las bases de la Euskadi del futuro» y «para hacer frente a la crisis». Y, sobre todo, recalcó que el documento firmado con los populares no es «excluyente ni cierra las puertas a nadie».
Aunque el Gobierno vasco se ha asegurado la mayoría parlamentaria necesaria con el apoyo del PP, el objetivo de los socialistas es intentar ampliar esa base. Y no es tarea fácil. El principal destinatario de sus mensajes es el PNV. Tras el apoyo a Zapatero y la firma del acuerdo que dará estabilidad a diputaciones y ayuntamientos, López quiere lograr el respaldo jeltzale a sus cuentas para el conjunto de Euskadi. Sin embargo, como mucho, los nacionalistas podrían plantearse una abstención.
Horas antes de comparecer en Vitoria, el lehendakari había insistido en RNE en esta misma línea al considerar «deseable» ampliar su acuerdo con los populares a otras formaciones, «especialmente, al PNV».
A pesar de estas apelaciones al entendimiento con el partido liderado por Iñigo Urkullu, López también quiso transmitir un mensaje de tranquilidad al PP. En su opinión, el pacto presupuestario oficializado ayer demuestra que la alianza entre ambas fuerzas es «sólida» y «estable» y con «vocación de permanencia». A su juicio, el PP ha actuado «con sentido de país y no con visión partidista» y ha justificado su «condición de socio preferente».