La Corporación Mondragón -el primer grupo industrial vasco, integrado por unas 260 cooperativas en las que trabajan cerca de 93.000 personas- ha propuesto introducir cambios en la retribución por intereses que paga por las participaciones económicas a sus 30.000 socios, los dueños de las empresas. El esquema planteado en una fase inicial de debate, y que será el asunto estrella del congreso cooperativo que se celebrará en la primavera de 2010, contempla una serie de medidas que, de llevarse a cabo, supondrán reducir la cantidad que perciben los cooperativistas en concepto de dividendo.
Los socios de Mondragón han puesto en marcha desde finales del pasado año severas fórmulas de ajuste y austeridad para intentar minimizar las nefastas consecuencias de la crisis y defender sus empleos. Entre ellas, notables reducciones de salarios, renuncia al cobro de pagas extras, adelanto de prejubilaciones e, incluso, trabajar más horas por el mismo salario. Aunque la propuesta sobre la retribución del dividendo no se plantea en origen como una nueva actuación anticrisis, llega en un momento muy convulso.
EL CORREO ha podido saber que la comisión permanente de Mondragón -un órgano de gobierno integrado por 19 miembros y encargado de impulsar y controlar la ejecución de las políticas y acuerdos adoptados por el congreso cooperativo- incluye su planteamiento en un documento titulado 'Nueva regulación del tratamiento del capital', ya enviado a los 650 congresistas que representan a todas las firmas de la corporación.
Actualmente, Mondragón retribuye el capital de los socios propietarios con un tipo de interés máximo del 7,5%. Casi la única condición para que puedan percibir esa cantidad es que su cooperativa haya logrado beneficios.
Durante los años en los que el precio del dinero se ha mantenido en cotas elevadas, el pago de ese porcentaje era perfectamente asumible. Sobre todo, en momentos de boyante situación económica. No obstante, el grupo ha intentado en varias ocasiones durante los últimos años rebajar esa retribución con el fin de adaptarla a la situación de cada momento, pero la oposición de las propias cooperativas lo ha impedido.
Situación complicada
Desde el punto de vista financiero, la coyuntura está actualmente marcada por los tipos de interés más bajos de la historia: el Banco Central Europeo mantiene la tasa oficial en el 1%, mientras el referente euribor se encuentra en el 1,251%. A ello se une la mayor crisis económica desde 1929, que ha colocado en una muy delicada situación al tejido empresarial. Una recesión a la que no escapan las cooperativas de Mondragón.
Éste es el contexto en el que la comisión permanente ha decidido poner en marcha un intento de modificar la regulación de la tributación del capital. Ese órgano planteó rebajar el tipo del 7,5% que aplica a las aportaciones de los socios, pero la opción fue descartada ante el rechazo de varios integrantes de la propia comisión.
Finalmente, elaboró una propuesta -la remitida a los 650 congresistas- que, según fuentes de Mondragón, no contempla de forma directa rebajar el tipo de interés. Aplica una fórmula flexible que, en función del cumplimiento de diversos requisitos, define el máximo que cada una de las cooperativas podría aplicar. Algo que, en la práctica, supone una rebaja de facto en el porcentaje de retribución al endurecer las condiciones para lograr el 7,5% que se da ahora.
El plan concreta, asimismo, una serie de exigencias que las compañías también deben cumplir para que sus socios puedan cobrar -«monetarizar», según la terminología cooperativista- los dividendos. Básicamente, esas limitaciones tratan de garantizar que las distintas firmas se encuentren en una buena situación financiera y empresarial.
Sin revisión del IPC
El documento contempla, además, una modificación cuya aplicación sí supondrá una rebaja inmediata de la cantidad que cobran los cooperativistas. Hasta el momento, junto al tipo de interés por sus participaciones, los socios reciben una especie de plus que busca compensar los efectos del alza de la inflación. En concreto, apuntaron ayer medios de la corporación, los propietarios perciben un 70% del incremento del IPC. Es decir, si los precios suben un 3%, los cooperativistas perciben un 2,1% adicional. Pues bien, se plantea que ese plus sea anulado directamente.
Una vez que los miembros del congreso cooperativo han recibido el documento elaborado por la corporación, se abre un complejo proceso de consultas y presentación de enmiendas con el objetivo de adecuar la propuesta inicial a los planteamientos de las propias cooperativas. Con ello se busca llevar una redacción consensuada al próximo congreso cooperativo, el encargado de dar la preceptiva luz verde al texto final.