LeBron James, icono máximo de la NBA junto a Kobe Bryant y Dwane Wade, es natural de Ohio, estado que encabeza Cleveland. Juega en casa, pero aún se desconoce por cuánto tiempo. Su contrato con los Cavaliers termina en junio de 2010, verano que se presume similar a un tsunami deportivo por la cantidad de agentes libres de primerísimo nivel. Rumores le sitúan en los Nets con futura residencia en Brooklyn y, ante esa amenaza, su club pretende abatir este año la pieza que debía haber disputado a los Lakers hace cuatro meses. O sea, el anillo de campeón, tras el fiasco de caer ante los Magic en la final del Este.
Si alguna franquicia se ha armado hasta los dientes para arrebatar el trono que ocupan los californianos, ésa es la de Cleveland. Los rectores tratan de abrigar a su líder con la mayor cantidad y calidad de mantas disponibles en el mercado. Así, los Cavaliers han contratado a Shaquille O'Neal, el elefante que busca su quinto título antes de reposar definitivamente en la historia. Y acompañan al paquidermo con Jamario Moon, un tipo dispuesto a todo con experiencia en los Heat y Anthony Parker, fino alero que los aficionados del Maccabi guardan en la memoria por los siglos de los siglos.
A base de mucho cribar, y con el temor de resultar injusto por considerar insuficientemente a equipos como Atlanta, Miami, Orlando, New Orleans, Denver, Portland o Utah -todos merecedores de mayores elogios-, el torneo debería resumirse a la pugna de cuatro conjuntos. Por el Este, el mencionado Cleveland y los Celtics. Al otro lado del mapa, el intento angelino por reeditar el 'back to back' y San Antonio.
Los Celtics repiten molde, es decir, confían en el talento de su veterano 'Big Three' (Allen, Pierce y Garnett) con el complemento del también talludito Rasheed Wallace, un superclase que imparte lecciones magistrales en defensa. Los Lakers mantienen el bloque ganador con el aditamento de Ron Artest, infernal máquina física y defensiva que depende de cómo maneje su inestable cabeza. Y los Spurs, tal vez el mejor conjunto en el sentido europeo del término en lo que va de siglo, también apuestan por las escamas. Conservan a su particular triángulo (Tony Parker, Ginobili y Duncan), pero han fichado además a Richard Jefferson, un excelente alero que languidecía en New Jersey, casi a orillas del río Hudson.