Si conocido era que jugar ante el Eibar es como jabonarse con un estropajo, el Alavés nunca encontró ayer el modo de rebajar la aspereza de un partido que, minuto a minuto, enrojeció su piel hasta finalizar con una de esas irritaciones que provocan sarpullidos. Enredado de principio a fin en las esperadas emboscadas tácticas de un adversario irreprochable en colocación e intensidad, el cuadro de Pereira resultó ofensivamente maniatado y, además, falto de inspiración individual. A partir de ahí y de un aislado despiste defensivo que acabó en 0-1, apenas mostró recursos para inquietar a un conjunto guipuzcoano que vivió con comodidad, incluso cerca de la sentencia definitiva, hasta la polémica acción del minuto 92. El pleno de Mendizorroza quedó así atrás en el peor momento, ante un líder que abre ya un pequeño hueco en la clasificación y endurece el próximo tramo liguero.
Roca contra roca desde el comienzo del partido, la fricción entre dos equipos que asumían pocos riesgos elevó la temperatura del choque en las zonas intrascendentes del campo a cambio de enfriar las áreas. Se jugaba en apenas 40 metros, con dos defensas adelantadas -once fueras de juego en la primera parte- y a la espera de cazar al adversario desprotegido. Uno de esos duelos, en definitiva, donde cabe esperar cualquier cosa menos fútbol de alta escuela y el balón transita casi siempre por pasillos estrechos e incómodos, entre piernas acechantes, tacos al límite y saltos y más saltos.
Despiste defensivo y 0-1
El choque donde el Alavés, pese a no hallarse en su hábital natural, caminó con solidez en el arranque para después pagar muy caro un error. Que el desequilibrio se generaría desde un problema propio parecía lo más lógico. Y en ese pulso entre iguales el Alavés perdía por puntos. Más impreciso que su rival en las entregasy con menos velocidad en las salidas. El Eibar, siempre mejor colocado para llevarse los balones en las segundas jugadas, nunca sufrió en exceso, más allá de que la escuadra vitoriana combinara con cierto sentido en el arranque.
A cambio, el rival disfrutó de claridad de ideas, con algunos caracoleos de Codina y, casi siempre, desde las botas de Sutil, ayer el futbolista más entonado sobre el césped y que casi siempre eligió bien sus opciones.
El fino interior zurdo fue quien recogió un balón perdido para recortar y habilitar a Kijera ante el desconcierto defensivo albiazul, con una zaga que salía desde el área y resultó sorprendida a contrapié. Como suele ser habitual cuando el partido nace torcido, el lateral zurdo finalizó con un toque picado de categoría y culminó en gol el primer acercamiento peligroso hasta las inmediaciones de Pagola.
El tanto, además, sumió al Alavés en el desconcierto. Pereira había armado un conjunto inicial con la entrada de Neru por Igor Cuesta y el regreso de Diego Segura por Vicente, que ayer ni siquiera entró entre los convocados. Con un dibujo clásico de 4-4-2 al que tras el 0-1 dio la vuelta en varias ocasiones para alborotar el choque, algo que el equipo albiazul casi nunca consiguió. La lesión de Castells, que obligó a Romerito a acabar como central, complicó aún más la situación.
El Alavés, que después de diez jornadas se ha distinguido por activarse con espacios o individualidades y sufrir al límite ante la necesidad de juego colectivo ante adversarios bien posicionados, seguía atrapado en el cepo guipuzcoano. La entrada de Rico e Igor -de nuevo suplentes- dejó a Bouzas como único pivote. Mientras el Eibar se sostenía con solvencia y pocos apuros, el toque a rebato alavesista acercó la sentencia del adversario, incluido un gol bien anulado. El árbitro, cada vez más decicido a no pitar faltas claras, contribuyó a convertir el duelo en una sucesión de protestas.
Posible penalti
Cuando el Alavés se disponía a terminar el partido sin un solo disparo a puerta ni una ocasión realmente clara, llegó la acción polémica. Aunque tan cierto es que un defensor del Eibar pudo sacar con la mano un balón que se colaba en el minuto 92 como que Reguero pareció cometer falta sobre el portero en el origen de la jugada. El colegiado prefirió evitarse problemas e hizo lo más sencillo. No sancionó nada.
Claro que ampararse en ello se antoja innecesario cuando el Eibar había realizo méritos suficientes para llevarse los tres puntos. Es más bien el Alavés el que debe reflexionar y encontrar soluciones a duelos de este calibre, que sin duda le esperan en el 'play off'.