Pensaban los clásicos que la humanidad se divide en dos, los que hacen deporte y los que se conforman con mirar. Las últimas investigaciones indican que el asunto es más variado. Por haber, hay extravagantes sin interés por el sudor o la grada, el televisor ni el transistor. Hay quien no practica en persona sino por delegación, quien no le da a un tanque, o no está en forma, y se resigna al rol de espectador emocional. También hay deportistas sin vocación de espectador, como Fran Yeste, que se largó de San Mamés, según he leído, en el descanso del partido con el Nacional (a quién le resulta fácil mitificar las evoluciones de los compañeros de oficina).
Quién se pondría quisquilloso por los retrasos en el estadio, en el palacio de los deportes y en el frontón, la Tríada de Bilbao, por los roces entre las instituciones, en San Mamés, por el lindane y el espinoso subsuelo de una mina llamada Malaespera, que ya es avisar, en el palacio de los deportes, por la suspensión de pagos que trajo el suspense al frontón.
Quién se pondría a buscarles las vueltas a las divergencias, el encarecimiento, los retrasos, quién se lanzaría a discursos ventajistas sobre lo público y lo privado, los impuestos y los sentimientos... A otro perro, más joven, con ese hueso. A quién le importa, como dijo el alcalde Azkuna en frase memorable que debería sentar jurisprudencia, si las obras se inauguran antes de las elecciones o después (tampoco sería la primera vez que se inauguran sin terminar). Quién se pondría antipático, en fin, ahora que las cosas se van encarrilando.
Queda lo más fácil, acondicionar campos de fútbol en las afueras y en los pueblos, queda devolver las canastas al Parque de Doña Casilda, el lugar, con diferencia, más 'cool' de Bilbao, y a otros imaginativos recintos ciudadanos y provinciales, queda pensar ángulos rectos donde calienten sus manos los pelotaris del futuro. Lugares en los que pescar alevines de héroes, pero también donde se diviertan, a su modo, quienes nunca llegarán a nada y se toman el deporte como si sólo fuera un juego.