Exigen al pueblo afgano "no participar en este proceso dirigido por los norteamericanos y los extranjeros"
En las últimas semanas ha aumentado la presión internacional para que las elecciones estén libres de fraude y que de ellas salga un Gobierno creíble

Seguidoras del actual presidente afgano, Hamid Karzai, asisten a un acto de su campaña electoral en Kabul. / Efe
Abdulá insiste en que no pactará un Gobierno con Karzai
Abdulá Abdulá, rival del actual presidente afgano, Hamid Karzai, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, ha insistido en que no pactará su incorporación a un Gobierno de Karzai si este sale reelegido finalmente para el cargo.
En una entrevista con la CNN, Abdulá ha asegurado que que su intención es hacerse con la presidencia para lograr cambiar el país, no formar "parte de la misma situación de continuo deterioro". Además, ha insistido en las acusaciones de interferencia política del Gobierno en el proceso de recuento de los votos de la primera vuelta de las presidenciales, celebrada el 20 de agosto.
"Calificar limpias estas elecciones creo que es, con todo el respeto al señor Karzai, algo de ignorantes. (...) Por desgracia, el Gobierno estuvo implicado", ha denunciado.
Si Karzai gana "como resultado de un proceso transparente y verosímil, estaré en la oposición persiguiendo una agenda de cambio", afirmó. Así, ha abogado por "cambiar el sistema presidencialista centralizado por un sistema parlamentario (...) con una comisión electoral verdaderamente independiente, con un sistema judicial independiente".
La campaña electoral en Afganistán ha comenzado hoy con un llamamiento de los talibanes al boicot de los comicios y la amenaza de violencia en la
segunda vuelta de las presidenciales, el próximo 7 de noviembre, con el presidente, Hamid Karzai, y el opositor Abdulá Abdulá como contendientes. "El emirato islámico informa de nuevo al pueblo de que no tome parte en este proceso liderado por extranjeros. Como la última vez, debe escuchar su fe y basarse en la sharia para boicotearlo", han asegurado los insurgentes en una nota en su página web.
En la primera ronda, celebrada el pasado 20 de agosto, los insurgentes protagonizaron 135 actos violentos, entre ataques suicidas, lanzamientos de proyectiles y disparos, lo que repercutió en el proceso, que registró una participación del 38,7%.
Hoy, los insurgentes han vuelto a conminar a "todos los muyahidines" a hacer que el proceso fracase, con ataques sobre los "centros enemigos" e impidiendo que los ciudadanos acudan a las urnas mediante el bloqueo de carreteras y rutas de comunicación. "Si cualquiera que decida participar resulta herido por los muyahidines, la responsabilidad por su pérdida será solo suya", han afirmado los insurgentes en el comunicado. Según la versión talibán, las elecciones afganas son un "espectáculo fraudulento" lanzado por las tropas extranjeras en el país para dar legitimidad a su "régimen títere" y, a la vez, "esconder su derrota en la arena militar".
Bajo la sombra del fraude
La Comisión Electoral afgana inició esta semana, con apoyo de la misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), el envío de materiales electorales a los colegios, tras un largo y polémico proceso de recuento que estuvo salpicado de denuncias de fraude.
El primer recuento electoral daba a Karzai la mayoría absoluta -un 54,6% de los votos- necesaria para evitar la segunda vuelta, pero la anulación de cientos de miles de papeletas fraudulentas rebajó su porcentaje al 49,67. En vista de que el fraude ascendía a un millón largo de votos, Karzai cedió a la intensa presión diplomática estadounidense y se avino a celebrar la segunda vuelta en una comparecencia pública que fue hoy criticada por los insurgentes.
La premura de tiempo -los comicios serán el 7 de noviembre-, la inseguridad y la difícil orografía afgana han llevado a las autoridades a reducir el número de centros de voto hasta dejarlos en unos 16.000. La campaña, de hecho, comenzó hoy, pero no habrá actos oficiales por parte de ninguno de los dos candidatos, según han confirmado fuentes de ambas partes.
El rival de Karzai será el ex ministro afgano de Exteriores Abdulá Abdulá, que obtuvo el 30,59% de los votos en la primera vuelta y luego denunció en repetidas ocasiones el "fraude masivo" ocurrido en el recuento y la jornada de votaciones. Con vistas a la segunda vuelta, su portavoz ha amenazado con retirarse de la carrera presidencial si no cambia la composición de la Comisión Electoral afgana (IEC), ya que consideran que el organismo está sometido a los intereses del actual presidente.
Presión internacional
En las últimas semanas ha aumentado la presión internacional para que las elecciones estén libres de fraude y que de ellas salga un Gobierno creíble, una condición previa considerada fundamental por Estados Unidos para dar su visto bueno a un aumento de tropas.
En Afganistán hay desplegados unos 100.000 soldados extranjeros procedentes de una cuarentena de países, aunque en torno a dos tercios de la tropa son estadounidenses. Su presencia no ha servido para aliviar la violencia creciente que sufre Afganistán, donde los talibanes han incrementado su influencia en los últimos tiempos y varios miles de personas mueren cada año.