El paro contuvo la respiración en el tercer trimestre al bajar en 14.100 personas y situarse en 4.123.300 personas, tras su espectacular escalada por la crisis, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) hechos públicos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pese a este ligero descenso, la tasa de desempleo sumó una centésima hasta llegar al 17,93% debido a que entre julio y septiembre la población activa se redujo en 89.000 ciudadanos.
Es decir, que el descenso del número de desocupados entre julio y septiembre únicamente se debió al desánimo de muchas personas que, ante la dificultad de la situación, dejaron de buscar trabajo activamente, la condición para que la EPA les considere parados. De hecho, en ese periodo el balance final entre puestos de trabajo creados y destruidos arrojó un saldo negativo de 74.800.
Además, las cifras del trimestre están muy condicionadas por la alta estacionalidad de la economía española, que durante el verano genera mucho empleo temporal para atender la demanda turística. Así, el número de ocupados con contrato temporal creció en 74.400, mientras que por el contrario se eliminaron 161.200 empleos indefinidos.
Destrucción de empleo fijo
Este dato resulta especialmente preocupante por cuanto significa que, si bien hasta hace unos meses los principales damnificados de la crisis eran los asalariados temporales -casi 900.000 menos en el último año-, ahora comienza a cebarse con fuerza con los trabajadores considerados fijos, que en los tres trimestres anteriores sólo habían sufrido un recorte de 36.100.
A la vista de estas cifras, el propio Gobierno, lejos de mandar un mensaje eufórico por la relativa bajada del desempleo, acogió los datos de la EPA con extrema cautela e incluso advirtió de que sólo supone un pequeño paréntesis porque lo peor, si no de la crisis sí del paro, aún está por llegar y todavía puede seguir subiendo durante algunos trimestres más.
Y eso a pesar de que en un año, desde septiembre de 2008, el número de desocupados se ha incrementado ya en 1.524.600 personas, y el de ocupados se ha reducido hasta los 18.870.200, la menor cifra desde el primer trimestre de 2005, aunque la actual tasa de paro del 17,93% es la más alta desde el cuarto trimestre de 1998, cuando alcanzó el 17,99%.
El drama del desempleo se volvió a ensañar con los ciudadanos en situación más precaria. El grupo de parados que perdieron su contrato hace más de un año subió en 112.700 personas y alcanzó 1.207.200, tras un aumento interanual del 98%. Asimismo, el colectivo que busca su primer empleo también sufrió el varapalo de sumar 27.800 nuevos desocupados.
Tampoco se libraron de los malos datos los hogares con todos sus miembros en paro, que se incrementaron en 18.200 (el 1,63%) hasta llegar a 1.136.500, lo que supone 498.400 más que un año antes, una subida del 78,11%.
Valoraciones pesimistas
Tanto la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, como el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, coincidieron ayer en señalar que pese a que el dato general de la EPA es «positivo», la situación sigue siendo «preocupante» porque hay muchas familias que «lo siguen pasando mal». Además, estimaron que el mercado de trabajo no será «particularmente dinámico» en los próximos meses.
Para el líder del PP, Mariano Rajoy, las cifras del desempleo «no hacen sino aumentar la preocupación» por la situación económica y reforzar la sensación de que «el Gobierno ha arrojado la toalla». Subrayó que el tercer trimestre suele ser muy positivo, especialmente en los sectores turístico y de servicios, pero este año ha sufrido la destrucción de 74.800 empleos.
Por su parte, los sindicatos se mostraron pesimistas de cara al futuro. CC OO advirtió de que en los próximos meses la destrucción de empleo seguirá aumentando, debido principalmente a los expedientes de regulación de empleo, y mostró su preocupación por la pérdida de trabajos indefinidos y el aumento de los temporales.
UGT también alertó de que algunas de las medidas extraordinarias tomadas por el Gobierno para crear puestos de trabajo, como el Fondo Local de Inversión, no están evitando la creciente destrucción de empleo, sobre todo del indefinido.