Hecha la ley, hecha la trampa. Eso sí, el que la hace la paga. Ya lo advirtió la Diputación a finales del verano: la flexibilidad y la 'vista gorda' en la pasada temporada de recogida de setas ha terminado; las sanciones por saltarse la nueva normativa iban a estar a la orden del día. Dicho y hecho. Hasta la fecha, la institución foral ha tramitado las primeras siete denuncias por infringir la pionera normativa foral -éste es su segundo año en vigor-. Los límites son claros: dos kilos de hongos y setas por persona y día. Quien se extralimite se enfrenta a una sanción de entre 30 y 250 euros.
¿Pero quién le pone el cascabel al 'setero'? Además de en Los Miñones, esta tarea ha recaído, principalmente, en los 41 guardas forestales de la Diputación -31 de Montes, 7 de Caza y Pesca y 4 de Medio Ambiente-. La realiza gente como Rafael Álvarez, un afable guarda que lleva 24 años custodiando los bosques alaveses. «Nuestros fines no son recaudatorios, sino evitar que la gente haga barbaridades», asegura en plena búsqueda de 'seteros' incívicos. Lo hace en Altube, a mediodía, y con la compañía de EL CORREO, que quiso comprobar ayer de primera mano cómo se realizan las labores de seguimiento y control en la recolección.
La fina lluvia que de forma intermitente cayó a lo largo de la mañana hizo que muchos aficionados optaran por cancelar la excursión para días posteriores. Otros, como Francisco Calvo, de Galdakao, sí salieron y, a peso, podría decirse que no le fue nada mal.
-(Rafa se presenta y saca su carné identificativo de guarda forestal, de agente de la autoridad). ¿Me permite ver su cesta, por favor?
-Sí, sí. De todos modos, si pesa más de lo permitido es por el agua que tienen las setas y por la cesta, que ya pesa un kilo...
Por los pelos. El medidor concluye que el peso total -continente más contenido- es de 3,1 kilos. «Somos conscientes de que la gente no lleva una báscula encima y es difícil calcular. Éste es un buen ejemplo del espíritu de la norma: no multar y sí concienciar. No tengas ninguna duda de que si alguien carga con 6 ó 7 kilos seguro que sabe que los lleva», recalca Álvarez. De hecho, se han realizado 35 apercibimientos por superar en poco lo permitido.
Por cierto, la cesta del inspeccionado, un experto micólogo para más señas, era de lo más variado. Un par de rozites caperata, amanitas rubences, boletus... «He cogido un par de ejemplares protegidos que estaban arracandos para su análisis. Lo que tengo claro es que el problema de la recogida masiva de setas no se va a acabar hasta que se actúe contra su venta», agrega tras recalcar que si viene a Álava a por ellas es porque «los montes de Vizcaya están mucho más sucios».
A diferencia de este experto aficionado, Arturo y Ana, un matrimonio de la localidad vizcaína de Etxebarri no conocía la nueva normativa alavesa -en Guipúzcoa y Vizcaya no hay vetos de recolección-. Para eso están los folletos informativos editados por la Diputación y que los guardas reparten a los aficionados. Pese a todo, no hubo nada que lamentar puesto que ni siquiera alcanzaron los 3 kilos en un pesaje en el que su cesta 'XL' ya aportaba 1,6. «¿Que qué llevamos? Hongos. Es lo único que conocemos. De todas formas, para estar toda la mañana andando, ya ves el resultado. No hay mucho, la verdad», lamenta Ana, bocadillo de chorizo en mano.
No en bolsa de plástico
La inédita normativa, al menos a nivel vasco, fue aprobada a comienzos de la temporada del pasado año. Dada la celeridad de la tramitación, se apostó por usarla como una campaña informativa más que sancionadora. La prueba es que no hubo multas. Pero esto es pasado. «Existía una preocupación porque en algunos sitios había abusos y las propias juntas administrativas exigían una regulación. Lo que intentamos es sensibilizar a la sociedad para seguir disfrutando de los recursos naturales; y si se incumple la normativa, sancionar», explica la diputada de Agricultura, Estefanía Beltrán de Heredia.
De las siete denuncias tramitadas, una resalta sobre las demás. Se trata de un hombre que fue 'cazado' por un guarda en plena noche cuando venía de 'arrasar' el monte y llevarse nada menos que 21,45 kilos de setas -lógicamente, usó linternas-. En otras dos ocasiones, aunque de día, también se decomisaron cantidades similares (18 kg.).
Además del exceso, las sanciones también se dan por el recipiente utilizado para transportar los hongos. El decreto dice que tienen que ser cestas de mimbre para favorecer la reproducción de las especies (hay que cortar con cuchillo) y evitar de el deterioro del campo. Por ejemplo, dos personas fueron denunciadas por llevar 9,2 kilos en bolsas de plástico y en una mochila de montaña, mientras que una tercera, con una cantidad similar, también lo fue por huir del guarda forestal.
Todavía no hay ninguna multa firme ya que el expediente incoado permite recurrir, lo que dilata en demasía el pago de la cantidad. Las sanciones van de los 30 a los 250 euros en función de la gravedad de la infracción y si hay o no perjuicios en el entorno natural. Si se comete en un parque natural, donde han ocurrido la mayoría de los abusos, la cuantía se eleva de 60 a 600 euros.
a.lorente@diario-elcorreo.com