El Ayuntamiento vitoriano y la Diputación alavesa formalizaron ayer un protocolo de colaboración para hacer frente al coste del futuro y anhelado soterramiento de las vías en la ciudad. En el documento, donde estamparon sus firmas el alcalde, Patxi Lazcoz, y el diputado general, Xabier Agirre, se recoge el acuerdo hecho público hace poco más de un mes, y que viene a ser la confirmación de lo que ya era esperado desde el año pasado. A saber: el Ministerio de Fomento pondrá el 51% del precio, el Gobierno vasco la mitad del 49% restante, y la otra mitad se repartirá entre Consistorio y la entidad foral. Pero no a partes iguales. La Diputación compromete un máximo de 50 millones, y el resto -en principio, 68 millones- correrá a cargo de las arcas municipales.
Lo de ayer fue un paso más con el que ambas administraciones tratan de dar una sensación de dinamismo a un proceso rodeado por la incertidumbre. El aspecto más inquietante es el mismo coste de la obra. Las estimaciones, que se remontan a varios años atrás, hablan de 476 millones de euros -aparte de un sobrecoste de 18 millones anunciado hace un año del que se hará cargo Fomento-. Son muchos los que temen que el precio final suba cuando se actualicen los costes. En este caso, serán Fomento, el Gobierno vasco y el Consistorio quienes deberán cargar con el exceso -los tres se han obligado a hacer frente a porcentajes, no a cifras cerradas-, mientras la Diputación queda libre de futuras fluctuaciones al haber comprometido ese máximo de 50 millones.
Por otra parte, inquieta la financiación de la obra. Buena parte se pretendía sufragar con las plusvalías del suelo liberado, que habían sido calculadas en pleno orgía inmobiliaria. Tras la crisis, hay que revisar esas cantidades, una tarea en la que Renfe lleva más de un año trabajando sin que por el momento se conozcan los resultados.
Encuentro pendiente
Las incógnitas sobre el proyecto alcanzan incluso a la constitución de la sociedad pública -aún pendiente- que se encargará de desarrollar el soterramiento, y que estará integrada por las cuatro administraciones implicadas. La reunión previa entre todas las partes se viene retrasando desde antes del verano. Pese a ello, tanto Lazcoz como Agirre aseguraron ayer que antes de fin de año «se firmará el protocolo para constituir la sociedad».
En definitiva, la historia sigue en un estado embrionario, muy alejado del momento en el que se empiece a hablar de obras. De hecho, el alcalde admitió que en las Presupuestos del Estado para 2010 «no figura partida alguna» destinada al soterramiento vitoriano. El motivo es que ni en el próximo ejercicio, ni en 2011, ni siquiera en 2012 será necesario hacer aportaciones porque será el tiempo que se tarde en desarrollar el proyecto.
Pese a todo, Lazcoz se felicitó porque el acuerdo rubricado ayer supone «un paso de gigante para la transformación de Vitoria». Aguirre, por su parte, calificó la empresa de «vital interés», y lamentó la pasividad del PP por el asunto cuando gobernaba la Diputación alavesa.