Cruzó con el semáforo en rojo, según EuskoTran, y el tranvía se lo llevó por delante. Eran las 13.05 horas cuando el vecino de Vitoria E.A.E., de 63 años, se convertía en la cuarta víctima grave del metro ligero de la capital alavesa. Ocurrió en el cruce de la Avenida de Gasteiz con la calle Badaya -frente al hotel General Álava- en un paso de peatones regulado por un semáforo que en ese momento, de acuerdo con los testimonios recogidos por EuskoTran, estaba en rojo para los transeúntes. Pese a ello, el hombre «irrumpió en la vía» sin que al chófer del convoy le diera tiempo a detenerse. Su estado, al cierre de esta edición, era crítico.
«El semáforo estaba en rojo, pero el hombre ha hecho ademán de cruzar. El conductor ha tocado la campana y, ese momento, en vez de echarse para atrás, ha continuado para adelante y lo ha arrollado», relataron a EL CORREO testigos presenciales del siniestro.
La brutalidad del golpe hizo que la víctima quedara atrapada en los bajos del metro ligero, que lo arrastró «entre 30 y 40 metros», hasta detenerse a la altura del número 60 de la Avenida de Gasteiz. Pese a ello, la empresa que gestiona el tranvía insistió de manera categórica en que el sistema antiatrapamiento del que está dotado el metro ligero «funcionó» en todo momento.
«De no contar con él, el efecto de absorción sería mucho mayor. Además, se da la circunstancia de que entre el paso de peatones, de asfalto, y el trazado contiguo, de hierba, hay un cierto desnivel, lo que ha podido contribuir a que la víctima quedara atrapada», apuntaron a este periódico fuentes autorizadas de EuskoTran.
Varios traumatismos
Con todo, lo cierto es que el impacto fue brutal. La rápida intervención de los Bomberos -que con la ayuda de dos cojines neumáticos consiguieron liberarle en apenas unos minutos- contribuyó a que E.A.E. pudiera ser atendido también con diligencia por los servicios sanitarios. Pese a ello, la víctima estaba ya inconsciente. Tras ser estabilizada, fue trasladada en estado crítico a la UCI del hospital Santiago, donde ingresó con traumatismo craneal, torácico, abdominal y pélvico.
Al cierre de esta edición, no había recuperado todavía la consciencia. Por ello, y por la gravedad de sus lesiones, los médicos prefirieron ser prudentes acerca de su evolución. Con idéntica cautela se pronunció también el concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully, uno de los primeros en llegar ayer al lugar del accidente. «Las primeras horas van a ser determinantes en su evolución, tanto para bien como para mal, pero su estado es grave», lamentó el edil socialista, que también se acercó hasta el hospital para interesarse por el herido.
Media hora después del siniestro, a las 13.35 horas, se restableció el servicio. No obstante, el metro ligero remató su jornada con un segundo accidente, esta vez de chapa, en la intersección de Duque de Wellington con la calle Belate. Por suerte, los dos ocupantes del vehículo que chocó, en un cruce regulado también por semáforo, contra el tranvía resultaron ilesos.