Antes de meternos en el tema de hoy, que va a tratar de cierta moda, aclaremos un dato semántico. Cuando hablamos de los diseñadores de la moda, ¿se debe decir sólo modisto o se puede decir también modista? Según el diccionario, 'modisto' es el hombre que tiene por oficio hacer prendas de vestir y según el mismo diccionario 'modista' es la persona que tiene por oficio hacer prendas de vestir. ¿Por qué entonces a los que dictan la moda de cada temporada se les llama modistos y a las que hacen la misma labor no las llamamos modistas?
No puedo aclarar este dato, pero resulta un tanto discriminatorio que no se cite la palabra 'mujer' en la definición del vocablo modista, que es completamente femenino. Ahí tienen las feministas otro tema para incluir entre sus reivindicaciones, junto al de 'macho' y 'hembra', donde la discriminación feminista es, a mi modo de ver, casi ofensiva. Y para los que no sigan el tema, permítanme reproducir ambas definiciones.
El diccionario de la RAE define la palabra 'hembra' así: «Animal del sexo femenino. Mujer». En cambio la palabra macho tiene la siguiente acepción; «Animal del sexo masculino. Mulo». ¿Por qué razón en el vocablo 'macho' sólo se admiten animales, y en cambio, en el vocablo 'hembra' se equipara gramaticalmente a la mujer y el animal del sexo femenino? Ahí tienen las feministas otro tema para añadir a la lista de sus reivindicaciones gramaticales. O se retira a la mujer de la palabra 'hembra' o se añade al hombre en la palabra 'macho'. A elegir.
Pero con tanta disquisición semántica me he ido por los cerros de Úbeda. Mi comentario se quería referir a los caprichos de los modistos o modistas a la hora de inventar las prendas. No deja de tener su mérito inventar cada temporada nuevos diseños, nuevos colores o nuevos detalles, que por cierto, no todos resultan estéticos ni mucho menos. Y si no que nos lo diga el que inventó esos pantalones femeninos con la entrepierna entre los tobillos y la rodilla. En algunos casos vienen a ser como una especie de saco de tela ajustado a la cintura y con dos agujeros para sacar los pies.
Al inventor o inventora de esos pantalones mi más sincera felicitación. Si lo que pretendía era crear unos pantalones antiestéticos, ha dado en el clavo.