La piratería continúa creciendo de manera alarmante a nivel mundial. Así lo asegura la Oficina Marítima Internacional (OMI), que en su último informe alerta de que, en lo que va de año, el número de ataques ha superado ya a los de 2008. Desde el 1 de enero y hasta el pasado 25 de septiembre, se habían registrado un total de 294 intentos de asalto, uno más que en todo el año pasado, lo que supone un nuevo récord desde que en 1992 se comenzara a contabilizar estas acciones.
Somalia, donde este tipo de delincuencia se triplicó en el pasado ejercicio y donde aún permanecen retenidos desde hace 18 días los 36 tripulantes del pesquero bermeano 'Alakrana', continúa siendo el epicentro de la piratería internacional. De hecho, en los primeros nueve meses del año, se han registrado en aguas del Cuerno de África 144 acciones violentas, que han desembocado en el rapto de 32 barcos. En el resto del planeta sólo se han capturado otros dos buques, lo que demuestra a las claras la grave situación que se vive en esta parte del Índico. En total, los bandidos del país africano han hecho 532 rehenes, de los que cuatro han fallecido.
En la presentación del estudio, el director de la OMI, el capitán Pottengal Mukundan, afirmó que estas cifras revelan que «los piratas, especialmente de Somalia, siguen siendo una amenaza significativa para la navegación». Para combatir esta lacra, el experto pidió una mayor implicación internacional, ya que «las armadas desempeñan un papel clave en la prevención de los ataques».
En términos similares se pronunció la semana pasada un alto cargo de las fuerzas de seguridad somalíes. El coronel Abdi Hassan Awaleh Qeybdid, comandante de la Policía de Mogadiscio, pidió ayuda a nivel mundial para acabar con este tipo de delincuencia organizada. El militar aseguró que el Gobierno de su país «es frágil» y que el Ejército carece de la capacidad necesaria para garantizar la seguridad del litoral.
Mejores armas y barcos
Awaleh Qeybdid hizo estas declaraciones en el transcurso de una conferencia internacional de la Interpol. El evento se celebró en Kuala Lumpur, capital de Malasia, y reunió a expertos policiales de todo el mundo. La lucha contra la piratería se hizo un hueco en la apretada agenda del evento.
Para el coronel de la Policía de Mogadiscio, los esfuerzos para acabar contra estas acciones violentas en el mar no prosperarán mientras no se actúe a la vez en tierra, de donde salen los piratas. A su juicio, la comunidad internacional ha gastado mucho dinero, ha trabajado mucho y avanzado muy poco en esta cruzada. «Hasta la fecha, no se ha producido ningún progreso. Es necesario un esfuerzo conjunto de Somalia, los países vecinos, la comunidad internacional y la Interpol», opinó.
Awaleh Qeybdid apuntó otro dato muy interesante y revelador sobre la dimensión que está alcanzando el problema. Por cada rapto, los jefes de los piratas reciben una media de 5 millones de euros. Cada joven que participa en la acción se embolsa unos 7.000 euros. La renta per capita por habitante de Somalia no llega a los 450 euros anuales. Con el dinero del botín, los grupos organizados compran mejores armas y embarcaciones más rápidas.