En los últimos meses, empresarios y sindicatos se han enzarzado en una polémica sobre el coste del despido. Los primeros piensan que debe abaratarse para favorecer la creación de empleo, mientras que los segundos niegan la mayor al asegurar que no es tan caro como se quiere hacer creer.
El coste de un despido por causas objetivas -económicas, técnicas, organizativas...- es en España de 20 días por año de antigüedad y un máximo de doce mensualidades. Eso no es caro, asegura Maribel Ballesteros, de la ejecutiva de UGT de Euskadi. Los empresarios dicen que es caro pagar 45 días por año y hasta 42 mensualidades, cosa que sucede cuando el despido es «improcedente», pero eso no debería darse nunca, porque es una ruptura de la relación laboral sin causas que lo justifique, argumenta la sindicalista. Y es que, denuncia, «muchos empresarios quieren aprovechar cualquier situación para quitarse a trabajadores de encima».
Ballesteros cree que aunque algunos trabajadores mayores reciben jugosas cantidades por la rescisión de su contrato, terminan siempre gravemente perjudicados. Por un lado, porque les es imposible encontrar trabajo y, por otro, porque pierden derechos de pensión muy cuantiosos, por lo que «cualquier indemnización es poca».
Modificación legal
En Confebak, Jon Bilbao, responsable de relaciones laborales, coincide parcialmente con el sindicato al asegurar que «no le falta razón» cuando habla del despido por causas objetivas. «Veinte días por año es algo razonable», admite, pero «siempre que el sistema judicial» reconozca esas causas. Recuerda al respecto que ese fue el precio que puso la patronal vasca al 'contrato estable' que promovió hace años. «Pero no hay manera de hacer un despido por causas objetivas -asegura-, porque los jueces lo echan para atrás sistemáticamente». Ante esa situación, los empresarios prefieren pactar y por eso se dan esas compensaciones en el SMAC, que considera «altísimas».
La solución, apunta Bilbao, es una modificación legal para que se cumpla lo que dice el Estatuto de los Trabajadores en ese apartado.
En cualquier caso, justifica, el despido en España es caro, pero el empresario no teme tanto su coste como la incertidumbre que le asalta en el momento de la contratación por desconocer con exactitud el coste futuro de la ruptura de la relación laboral.