Ni ha certificado su titulación académica como supuesto físico nuclear, ni ha podido acreditar la existencia de los análisis que, según mantiene, «avalaron» la autenticidad de las inscripciones encontradas en el yacimiento de Iruña Veleia, que los expertos calificaron como falsas. Rubén Cerdán, el tercer imputado por el segundo gran escándalo de la arqueología alavesa -tras el fiasco de las falsas pinturas rupestres de Zubialde- declaró el jueves en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Roquetas de Mar (Almería), adonde se trasladó a vivir poco después de saltar a la luz el presunto fraude.
Sin embargo, siete meses después de que la Diputación lo denunciara por sendos delitos de estafa y de ataque al patrimonio cultural, como hizo con el ex director del yacimiento, Eliseo Gil -al geólogo Óscar Escribano le imputa sólo el segundo delito-, Rubén Cerdán sigue sin poder demostrar la existencia de los análisis que él mismo aseguró que se hicieron para certificar la autenticidad de los hallazgos, unas inscripciones que pretendían reescribir la historia del euskera y del cristianismo en el País Vasco.
Según mantuvo en su declaración ante el juez, esta analítica fue realizada por los prestigiosos laboratorios franceses CEA-CNRS. Esta empresa, por el contrario, ya ha confirmado a la Diputación que «nunca» efectuó estos estudios. Pese a ello, y aunque admitió que «no dispone de ningún documento que acredite su relación» con estos laboratorios, Cerdán volvió a afirmar que «se hicieron allí». Aunque, eso sí, él «no los encargó». Entonces, ¿quién lo hizo? El supuesto físico nuclear dijo ignorarlo.
Del mismo modo, eludió responder a las preguntas relacionadas con su polémica titulación académica y su capacitación profesional, puestas en entredicho desde que la pasada primavera EL CORREO comprobara en el Ministerio de Educación que, en el supuesto de ser licenciado en Física, su título no estaba convalidado en España, tal y como él mismo admitió a este periódico.
«Capacitado»
El jueves, por el contrario, guardó silencio cuando el juez le preguntó sobre ello. Tan sólo se limitó a decir que tiene «capacitación y titulación para contraponer las tesis» de los expertos de la comisión científica que dictaminó la falsedad de los hallazgos de Veleia.
Dentro de este comité están los profesores de la UPV Joaquín Gorrochategui, Joseba Lacarra, Juan Santos Yanguas y Julio Núñez. Todos ellos, junto a una veintena de expertos de universidades españolas y extranjeras, elaboraron un informe tan unánime como demoledor contra los restos encontrados por Gil y su equipo. Según su investigación, los hallazgos «no eran compatibles» con la época a que se remonta este asentamiento; los siglos III, IV y V.
Sus conclusiones, dadas a conocer hace casi un año, llevaron a la Diputación a presentar una querella que, tras la declaración de Rubén Cerdán, sigue su curso.