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La Diputación y el IMD piden disculpas por la cena con percebes y Möet en La Casilla

CENA DE GALA EN PLENA CRISIS

La Diputación y el IMD piden disculpas por la cena con percebes y Möet en La Casilla

Ariztondo y Sustatxa admiten que el ágape del IV Congreso del Deporte fue «un error»

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«No es un buen ejemplo el que hemos dado: no parece lo más acertado servir percebes y Moët Chandon. Estos productos no son precisamente los más adecuados para degustarlos en eventos organizados por las instituciones, independientemente de que estemos o no en tiempo de crisis. Pido disculpas por no haber vigilado todos los detalles de los elementos que rodearon al congreso, como era nuestra obligación, incluido el menú». Con estas contundentes palabras, la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, hizo ayer un ejercicio de autocrítica en las Juntas Generales, donde fue interpelada por la oposición sobre la cena de gala del IV Congreso Vasco del Deporte, que tuvo lugar el pasado mes de junio.
Como adelantó EL CORREO, el ágape supuso un desembolso de 36.000 euros (el 18% del coste total de las jornadas) y fue organizado y financiado por la institución foral, el organismo municipal Bilbao Kirolak y el Gobierno vasco, en un momento en el que las administraciones habían anunciado un recorte presupuestario en actos protocalarios para reducir el gasto público dada la actual coyuntura económica.
Ayer, Ariztondo admitió sin paliativos su «error». Y también lo hizo el máximo responsable del Instituto Municipal de Deportes (IMD), Jon Sustatxa. La primera compareció en sede legislativa a petición de Aralar y el PP. El segundo lo hizo en el Ayuntamiento, a puerta cerrada, como estipula el estricto reglamento. Que ambos políticos rindieran cuentas el mismo día y prácticamente a la misma hora no parece casual. En otra controversia que tuvo idénticos protagonistas institucionales -el retraso y encarecimiento del Palacio de Deportes de Miribilla-, el concejal de Ezker Batua y la dirigente del PNV siguieron el mismo guión.
La «confesión» de Ariztondo -ella misma empleó este término- sonó tan inhabitual como sincera para los junteros de la oposición, que se mostraron satisfechos al término de la sesión. En el Ayuntamiento, PP y PSE valoraron también las disculpas de Sustatxa y su asunción de responsabilidades políticas, pero le reprocharon no despejar algunas dudas que, a juicio de los socialistas, «todavía envuelven el caso», como la repercusión de un evento que se vendió como una buena promoción para Bilbao. Los populares le echaron en cara la «tardanza en reconocer un error muy grave».
La titular foral de Cultura admitió su responsabilidad, pero también exigió «rigor» a aquéllos que «critican y denuncian». En este sentido, se mostró dolida por algunos «comentarios insidiosos o declaraciones de 'bulto' -sobre la polémica cena- que pueden hacer más digeribles las mentiras o las medias verdades».
Sin datos de los asistentes
Ariztondo quiso poner negro sobre blanco y respondió a todas las preguntas formuladas por la oposición. Ofreció todos los detalles que le demandaron. Por ejemplo, concretó que el congreso costó 186.000 euros y que la cena, 36.000. Aclaró que, de este importe, alrededor de 21.000 euros se destinaron a pagar la comida, el personal y la colocación de las mesas. El resto (15.000) se invirtió en una producción audiovisual y en un montaje que se expuso mientras se degustaban los diferentes manjares. «El menú en sí costó 95 euros por comensal», apuntó.
Otro de los datos que desveló es que el ágape se preparó para 215 invitados. Y que el encargo se hizo cuando aún no se había cerrado la matrícula de las jornadas. Asimismo, reconoció no saber el número final de asistentes a la cita gastronómica de La Casilla, ya que no se controló la entrada -sólo se verificó que los presentes portaran su acreditación-. «Es muy probable que fueran unos 180», especuló.
Ariztondo también pidió que este episodio, que en su momento fue calificado de «derroche» por la mayoría de partidos políticos, no afecte a las relaciones de la Administración con los hosteleros: «El consumo gastronómico y el apoyo público al sector también ha de ser posible, dentro de la mesura», argumentó. La diputada de Cultura se despidió admitiendo que se anotaba «una lección» para ella y su equipo. «Intentaré aplicarme en ello», concluyó.


josugarcia@diario-elcorreo.es
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La oposición se mostró satisfecha con las explicaciones de Ariztondo. / BORJA AGUDO
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