Esta noche a las 22.15 horas, en pleno 'prime-time', llega a Cuatro el doctor House para pasar consulta. La cadena de Sogecable ofrece hoy el primer capítulo de la sexta temporada, a pesar de que la serie aún tardará en llegar de forma permanente a la cadena. Más de 17 millones de espectadores siguieron este espisodio en EE UU, titulado 'Roto' y creado como una película -tiene una hora y media de duración-, que está ambientado en un psiquiátrico. Ahora House ha pasado a ser el paciente y probará un poco de su propia medicina.
En el hotel Four Seasons de Los Ángeles nos sentamos a conversar con Hugh Laurie. Siempre educado y muy divertido, Laurie, aunque no lo reconozca con su sarcasmo, recuerda un poquito al personaje que interpreta.
-¿Qué puede contarnos de la experiencia de House en el hospital psiquiátrico?
-Al principio de la sexta temporada, House da sus primeros pasos para regresar a su trabajo en el hospital, pero no vuelve por completo. Digamos que se queda en un purgatorio intermedio, porque sigue sin trabajar y para él esa no es la solución, porque su alimento es su vocación, su trabajo. Estar sano es lo que le vuelve loco, que en realidad es el problema que debe resolver.
-¿Le ha hecho el 'show' mejor o peor paciente?
-Voy a tocar madera porque no he estado en ese lado del hospital para nada, pero siempre he sido buen paciente.
-Su padre era médico...
-Sí, y eso tiene mucho que ver. Me fío de los expertos, me rindo felizmente en ciertas áreas de mi vida a aquella gente que ha estudiado durante más tiempo que yo. No soy un experto en nada y prefiero escucharlos a ellos.
-Si no hubiera sido actor, ¿qué habría sido, estrella del rock?
-Me habría encantado ser una estrella del rock. Cuando te entra el gusanillo del entretenimiento, es la música o es el cine. Yo elegí la opción B. Como actor me sigo considerando un 'amateur', sigo esperando la llamada de mi agente para ofrecerme trabajo. Soy muy consciente de que la mayoría de los actores han estudiado, yo no tengo ni idea de lo que hace un actor en una clase de drama. Sea lo que sea, ellos lo hicieron y yo no, eso me hace sentir un 'amateur'.
-Pero tiene mucha experiencia.
-Supongo que sí la tengo, pero aun así me alarmo. Llevo trabajando como actor muchos años y todavía me sigo poniendo tan nervioso como el primer día. Siento la adrenalina dentro de mi cuerpo cuando ruedo una escena, la ansiedad de dar lo mejor en cada secuencia. Creo que así debe de ser, pero no tengo técnica. Conozco mis trucos, pero nada más, y eso me preocupa.
-¿Cuánto del doctor más famoso de la tele hay en usted?
-Nada, cero, nada en absoluto. Es sólo un personaje.
-Uno de los placeres de ver 'House' es la destrucción a la que se somete a sí mismo. Usted dijo que acaba con su felicidad tratando de buscar la verdad.
-Lo más interesante de la serie es la agresividad, el sarcasmo y el cinismo de House. No es una persona normal, y aunque tiene sus cosas buenas, es difícil estar preparado para averiguarlas... Pero sin duda, nos ha enseñado que para ganar algo es necesario dar otra cosa a cambio.
-¿Qué sentimientos cree que tiene por Cuddy?
-Adora a Cuddy, aunque no lo admitiría frente a ella (risas), es algo innegable. Es Cuddy quien está mejor equipada para admitir que tiene sentimientos hacia House, pero ambos guardan su lugar porque no se fían uno del otro.
-¿A qué se debe que hayan ido perdiendo audiencia?
-¡No! No hablemos de ello, sería injusto buscar culpables. La huelga de guionistas nos afectó mucho, fue una interrupción que llevó a la audiencia a buscar otro tipo de programación. Ahora estamos conquistando de nuevo al público, y el mayor reto lo tienen los guionistas.