La reposición del presidente constitucional, Manuel Zelaya, constituyó ayer el último y más difícil punto de la agenda de los negociadores en la crisis hondureña después de que, al retomar la víspera la etapa decisiva del diálogo, pactaron siete de los ocho puntos del Acuerdo de San José formulado por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias.
Los portavoces de ambas comisiones se mostraron optimistas sobre el desenlace de la crisis política desatada tras el derrocamiento de Zelaya el pasado 28 de junio. Vilma Morales, portavoz del grupo que representa al gobierno de facto, señalaba el martes que «de los ocho puntos hemos ya suscrito el resto, hemos avanzado en un 90%».
Además, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, general Romeo Vásquez, confirmó ayer que se hallaban «prácticamente al final del asunto» y agregó que la solución llegaría «en los próximos días. Es la confianza que nosotros tenemos».
Eso obligaría a Zelaya a ampliar el plazo que dio a los golpistas encabezados por Roberto Micheletti para concretar una salida antes de hoy como condición para aceptar las elecciones de noviembre. «Hasta entonces nosotros estaremos dialogando. Si allí no hay nada, no sé qué puede pasar», dijo ayer.
«La bola está en su cancha»
El meollo del asunto es su regreso al poder para completar su mandato el 27 de enero de 2010. Lo exigen el Gobierno depuesto y la comunidad internacional. Pero no está tan claro si Micheletti accederá. Hasta ahora se ha negado en redondo y asegura que sólo renunciará si también Zelaya rechaza su vuelta a la presidencia. Una tercera opción sería que el Gabinete provisional estuviera encabezado por un notable establecido por acuerdo.
La voz de los zelayistas en la mesa, Mayra Mejía, aseguró que «la bola está en su cancha» porque ellos adelantaron su aceptación del punto sexto del Acuerdo de San José que contempla revertir la situación al estado en que se encontraba el país antes del golpe. «Es una ficción decir que vamos a retornar al 28 de junio. Todo el dolor y todo eso es bien difícil, pero en este punto no podemos ceder, es innegociable», manifestó.
En el resto de los temas parece haberse alcanzado un acuerdo. Zelaya, refugiado en la Embajada de Brasil desde el 21 de septiembre, acepta formar un gobierno de unidad con personas de los dos sectores y renuncia a convocar la Asamblea Nacional Constituyente para reformar la Carta Magna.
Este último punto fue rechazada por Juan Barahona, dirigente del Frente de Resistencia, quien optó por retirarse de las conversaciones como protesta. Algunos analistas y medios locales señalan que se ha producido un cisma entre los zelayistas, aunque Barahona aclaró que sigue apoyando a 'Mel'. «Nuestra lucha, después de restituir al presidente, será en la calle por la Constituyente», dijo.