El Gobierno rumano surgido de las últimas elecciones apenas ha podido saborear el poder. Diez meses después de ponerse al frente del país centroeuropeo, el Ejecutivo de centroderecha que preside Emil Boc tiene que hacer las maletas y marcharse. Una moción de censura apoyada por toda la oposición acaba con su corta e inestable trayectoria, puesto que no contaba con mayoría en ninguna de las dos cámaras del Parlamento.
El resultado de la votación no deja lugar a dudas: 254 votos a favor y 176 en contra de la medida promovida por el Partido Socialdemócrata (PSD) -antiguo miembro de la coalición gobernante- y el Partido Nacional Liberal (PNL). Precisamente la salida el pasado día 1 'de los socialdemócratas del Ejecutivo, que encabeza el conservador Partido Democrático Liberal (PDL), puso al Gobierno en la cuerda floja. La marcha de los socialdemócratas fue su forma de protestar por la destitución de su ministro del Interior, Dan Nica. Esta decisión dejó en minoría parlamentaria a la formación de Boc, ganador de las elecciones celebradas a finales de 2008. Nada más conocer el resultado de la moción el primer ministro saliente señaló que lo único que había buscado la oposición era no perder sus privilegios. «He perdido una batalla, pero no la guerra», aseveró Boc.
La pelota está ahora en el tejado del presidente del país, Traian Basescu, que es quien debe encargar la formación de un nuevo Ejecutivo. Tanto el PSD como el PNL han propuesto que el próximo Gobierno tenga un color eminentemente tecnócrata que contaría con el respaldado de la mayoría del Parlamento y asumiría las competencias de forma provisional hasta las presidenciales del 22 de noviembre. Los socialdemócratas denunciaron en su día que la destitución de Nica fue orquestada por Basescu para poder controlar la cartera de Interior y manipular esos comicios, a lo que el actual jefe del Estado tiene previsto presentarse.
Ayuda del FMI
Tanto la izquierda como los liberales justificaron la moción de censura por la grave recesión, el aumento del paro y los salarios bajos -Rumanía se encuentra bajo ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) intentando hacer frente en pobres condiciones a la crisis económica- que afectan al país y de lo que culpan a Boc, estrecho aliado de Basescu. «¿Qué es más importante, la reelección del presidente y la batalla política o millones de personas que pierden su empleo y una frágil economía? La respuesta es clara», aseveró el liberal Eugen Nicolaescu ante el Parlamento.
Por su parte, el líder del PSD, Mircea Geoana, pidió a Basescu que deje de lado los intereses políticos y designe lo antes posible un Gobierno que cuente con respaldo parlamentario. «El presidente tiene ahora un importante papel constitucional. Le pido que al menos ahora, cuando su mandato llega a su fin, ayude a desbloquear esta situación»», afirmó.