Magna -el nuevo propietario de Opel-, el Ministerio de Industria, el Gobierno de Aragón y los sindicatos mantienen el pulso por Figueruelas. Ayer, tras diez horas de tensa reunión, el grupo austriaco-canadiense mantuvo sus planes a corto plazo para la planta zaragozana -que incluyen 1.350 despidos-, pero se avino a ofrecer algunas garantías a medio y largo plazo.
Garantías que nadie quiso detallar y que se analizarán hoy en un nuevo encuentro. Esta vez a través de una videoconferencia desde Madrid, Zaragoza y Rusia.
La reunión tuvo dos partes bien diferenciadas. Hasta las dos de la tarde, Magna insistió en lo ya conocido y sólo se avino a dibujar una banda de producción estimada para Figueruelas que, de alguna manera, mantenía para el futuro el 'statu quo' actual en el grupo. Nada, sin embargo, de planes industriales concretos o estructuras claras para compensar los avales públicos que necesitará el grupo para sacar adelante a Opel.
Ante la falta de concreción y de nuevas ideas, los sindicatos se levantaron de la mesa, calificando la cita de «decepcionante», como señaló el presidente del comité de empresa, Juan Arceiz.
Sin embargo, y según explicaron fuentes del gabinete de Miguel Sebastián, las tres horas que duró la comida dieron para algo más.
El ministro y el Ejecutivo aragonés lograron un compromiso por escrito de Magna «a medio y largo plazo». Sebastián no quiso aclarar esa promesa, pero fuentes conocedoras de la negociación apuntan a la eventual participación de España en la nueva generación del Opel Corsa.
El sí británico
En plena negociación en Madrid, llegó desde Londres otra importante y nada buena noticia. El sindicato Unite había cerrado un acuerdo con Magna con el que salvaba las plantas en Reino Unido y rebajaba los 1.200 despidos previstos inicialmente a 600 bajas voluntarias.
Según las primeras informaciones, Magna se ha comprometido con Unite a mantener las factorías de Luton y Ellesmere Port, en las que la plantilla aceptará una congelación salarial de dos años, entre otras medidas de ajuste. El 'sí' británico complica la situación española, toda vez que Magna y General Motors han logrado el apoyo sindical en dos países -el otro es Alemania-, con lo cual pueden dar por cumplido su compromiso de realizar la operación de compraventa sólo si era respaldada por los trabajadores.