Joel Morgan dirige el ministerio que controla el gran negocio de Seychelles, además del turismo: la pesca. Por eso su cartera es una de las más relevantes e incluye también la tarea de afrontar los secuestros. Ha negociado en los dos más importantes de su país en los últimos meses: los sufridos por los yates 'Serenity' (tres rehenes, siete meses) e 'Indian Ocean Explorer' (siete rehenes, tres meses). Seychelles vive de lleno el problema de la piratería y por eso son los primeros en querer mantener la seguridad de la flota; hasta el punto de que, según revela Morgan, su Gobierno ofreció hace más de tres meses su total disposición a España para enviar militares a los atuneros, un dato que choca con las «dificultades operativas» que alega el Ministerio de Defensa para justificar su negativa.
-¿Qué sabe de la situación del 'Alakrana'?
-Tenemos un contacto regular con las autoridades españolas, a través de la embajada en Nairobi. Además de ser un barco con base en Seychelles, contamos con un ciudadano en la tripulación. No podemos decir más de lo que es público.
-Ustedes han afrontado varios secuestros este año con negociaciones muy complicadas. ¿Cuál es su experiencia?
-Son negociaciones muy duras. Creamos un equipo con asistencia internacional, de Estados Unidos, y los principales problemas fueron dos. Uno, que los piratas eran muy erráticos. Cambiaban de idea continuamente. Un día decían una cosa y al día siguiente otra. Así era difícil progresar. El segundo fue la comunicación en sí. Apenas hablaban inglés y las líneas telefónicas en Somalia, un país en condiciones muy precarias, no eran buenas.
-¿Quiere decir que ni siquiera hablaban inglés?
-Lo que suelen hacer los piratas cuando capturan a alguien es ir a su puerto base, hay varios. Allí buscan a alguien que hable 'algo', pero sólo algo de inglés, y se convierte en un traductor-negociador.
-Durante uno de los secuestros, que duró siete meses, ustedes liberaron 23 piratas que tenían en Seychelles. Poco después fueron liberados sus rehenes. Muchos pensaron en un canje.
-No, no fue parte de la negociación. Estas 23 personas, acusadas de piratería y robo de armas, fueron liberadas por el tribunal por falta de pruebas.
-El pasado sábado ocurrió algo parecido. Su guardia costera detuvo una nave pirata, sospechosa de haber atacado horas antes a dos atuneros franceses, y luego la puso en libertad.
-Sí, pero tampoco había pruebas. La lucha contra los piratas es difícil. Efectivamente pensamos que era la nave nodriza de las lanchas que atacaron a los atuneros franceses, pero el ataque fue por la noche y fue imposible fotografiarles, obtener alguna imagen de prueba. Luego los capturamos en dos momentos. Primero, la nave nodriza, con tres personas. Después, una lancha con ocho. Pero no tenían una sola arma. Nada. Sólo encontramos una bala de nueve milímetros. Los interrogamos, los identificamos, los fotografiamos y los dejamos en libertad porque el juicio no habría llegado a nada y no podemos gastar todo el dinero que supone traerlos aquí, juzgarlos y luego enviarlos otra vez a Somalia en avión. Les dimos agua y gasolina suficiente para volver a Somalia.
-¿Cree que los piratas con los que ustedes negociaron son los mismos que tienen el 'Alakrana'? Uno de sus secuestros, el más largo, terminó en Puntlandia; pero el otro en Haradhere, donde están los españoles.
-Es difícil saberlo, porque hay muchos grupos diferentes. Aunque estén en la misma zona no necesariamente son del mismo señor de la guerra o el mismo jefe de banda. Son, más bien, muchos grupos mafiosos. Cada vez están más organizados, pero a veces combaten también entre ellos.
Negociación complicada
-España arrestó a dos de los piratas y eso está afectando a la negociación. ¿Cuál es su opinión?
-Está claro que España está en su derecho e hizo algo correcto deteniendo a estas personas, que son bandidos y nada más. Ahora bien, la experiencia dice que los piratas pedirán la entrega de sus compañeros (anoche ya lo hicieron). Este arresto hace la negociación un poco más complicada.
-¿Cómo es la relación con España para afrontar el problema de la piratería? ¿Cuál sería su actitud si España finalmente decidiera enviar militares a sus barcos pesqueros del puerto de Seychelles, como ha hecho Francia?
-Ningún problema. Tenemos ya un protocolo con Francia y se podría hacer lo mismo. Es más: hace más de tres meses nos ofrecimos a España para dar todas las facilidades para el despliegue de los militares a bordo de los pesqueros, pero las autoridades españolas dijeron que debían examinar los aspectos legales. A la vez se lo ofrecimos a Francia y ellos aceptaron inmediatamente. El pasado 1 de julio empezaron a embarcarse sus soldados y tienen una base en Victoria.
-En el caso español hay una peculiaridad más. Algunos de los barcos, ocho en este momento, diez con los más pequeños, son de propiedad española pero tienen bandera de Seychelles. ¿Para ustedes sería un problema permitir soldados españoles en esos barcos, aunque tengan bandera de su país?
-No, ningún problema. Tenemos ya un acuerdo para permitir fuerzas privadas en estos barcos y no habría ningún inconveniente en autorizar las de un país concreto, porque además la propiedad de los barcos es española.
-Se ve que están ustedes muy interesados en la protección de los pesqueros españoles.
-Sí, por supuesto. La pesca es nuestro segundo recurso más importante. Da trabajo, sólo directamente, a 3.000 personas de la industria pesquera. Son 3.000 familias de Seychelles. Y supone 500 millones de dólares de nuestra exportación. La falta de protección de la flota pesquera necesita seriamente ser solucionada por el futuro de este sector. No puede depender de unos bandidos. Es como las diligencias en el antiguo Oeste o los asaltos a los trenes: debemos proteger los barcos. Hay varias soluciones conjuntas. Y una de ellas es embarcar soldados a bordo de los pesqueros. Por supuesto, esto lo digo en el pleno respeto al Gobierno de España y su soberanía, pues sólo a él corresponde esta decisión.