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POLÍTICA

Coloca pancartas donde reclama a la banda que detenga su actividad y al Gobierno, que acerque a los presos
12.10.09 -

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Pasado lo más grave de la tormenta desencadenada este verano con la campaña del Gobierno vasco de retirada de carteles de apoyo a ETA, Aralar ha decidido llevar a las calles la exigencia de que la banda terrorista termine con la violencia y, al mismo tiempo, de que el Gobierno acerque a los presos de la organización al País Vasco. El partido, surgido de una escisión de Batasuna, ha colocado pancartas en la vía pública con este doble mensaje, que sintetiza parte del ideario político de la izquierda abertzale civil: «Todos los derechos para todas las personas», tal y como expresaron hace dos semanas en Pamplona durante la celebración de su cuarto congreso.
Aralar se ha mostrado muy crítico en los últimos meses con la erradicación de fotografías de reclusos etarras, por entender que no suponen enaltecimiento del terrorismo, al tiempo que ha defendido la supresión de las pintadas amenazantes o humillantes para las víctimas. Su última queja se produjo la pasada semana, cuando su portavoz parlamentaria, Aintzane Ezenarro, anunció que pedirá la dimisión del consejero de Interior, Rodolfo Ares, si no pide «perdón» a la familia de Jon Paredes 'Txiki' -miembro de ETA y uno de los últimos fusilados en el régimen de Franco-, por enviar a la Ertzaintza al cementerio de Zarautz a impedir el acto de homenaje que estaba previsto.
Romper el mutismo
En este contexto, esta misma semana han aparecido en Markina sendas pancartas con la inscripción principal 'ETA gelditu!!!'. Justo debajo, con un cuerpo de letra menor, pero en rojo, rezaba 'Euskal presoak Euskal Herrira'. Y en el extremo inferior a la derecha: 'Indarrak batu' (Unir fuerzas). El rótulo estaba rematado con el logotipo de Aralar y el anagrama reivindicativo del acercamiento de los presos etarras a las cárceles de Euskadi. Uno de estos carteles, instalado en el centro de la localidad, apareció destrozado en la mañana del sábado, después de que un grupo de desconocidos lo rasgara en la madrugada anterior.
Aralar ha empleado como medio de expresión un formato utilizado habitualmente por el mundo de Batasuna para lanzar sus proclamas. Y, de forma inusual, el destinatario de su mensaje ha sido ETA, a la que exige que «cese» de su actividad. Al mismo tiempo, coge la bandera de los reclusos y reclama al Gobierno de forma implícita que los aproxime al País Vasco. La defensa de la opción de estos detenidos a discrepar de la línea oficial costó al líder de Aralar, Patxi Zabaleta, el nombramiento de persona non grata por parte del colectivo de internos de ETA.
La aparición de las pancartas pretende romper el mutismo que sobre la banda armada se ha producido en los últimos años en el seno de la izquierda abertzale, según reconocía la ponencia política debatida en el cónclave de Aralar. «Somos las personas de izquierda y abertzales -ya que ETA dice que actúa en nuestro nombre- las que más alto y claro tenemos que decir que ETA sobra en la lucha nacional del pueblo vasco. Sigue habiendo demasiado silencio entre nosotros», resume el texto.
El documento trabajado en el congreso incluye numerosas reflexiones sobre la organización terrorista, antes de recalcar que «le debe la paz a la sociedad vasca». A pesar de que ETA persiste, su etapa «ha concluido». A juicio de Aralar, la violencia es una vía «agotada» desde el punto de vista ideológico y estratégico, y es algo «irreversible». Las acciones terroristas «no mantienen relación con el objetivo y los motivos de su fundación» y sus consecuencias son «contrarias a los supuestos objetivos y, asimismo, perjudiciales».
Aralar reprocha a ETA que se inmiscuya en la actividad política a través de la «manipulación» de los agentes sociales. Y advierte de que cuando el «maximalismo» y la «lucha armada» interfieren, el debate se vuelve improductivo y cita como ejemplos Lemoiz, el TAV y el euskera. En contraposición a la «apuesta caduca» que representa la banda, el partido asegura que la única vía factible para alcanzar la independencia es la política y Aralar ha demostrado que, sin estar «subordinado a la vanguardia de ETA» es posible crear una oportunidad política y efectiva y convertirla en alternativa de gobierno a medio plazo.
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