El contencioso irresuelto de Nagorno-Karabaj, enclave formalmente bajo soberanía azerbaiyana, pero poblado por armenios y autoproclamado independiente en 1991, fue una de las causas que estuvieron muy cerca de arruinar el sábado en Zúrich la firma de los dos protocolos para la normalización de relaciones entre Turquía y Armenia. El problema no quedó plasmado en los documentos suscritos como tampoco la referencia al genocidio de armenios de 1915, el otro motivo por el que surgieron las discrepancias.
Sin embargo, justo un día después de que Ankara y Ereván encarrilasen sus relaciones tras casi un siglo de confrontación, la cuestión de Nagorno-Karabaj emerge con una fuerza inusitada. «La normalización de las relaciones entre Turquía y Armenia antes de que las tropas de este último país abandonen los territorios azerbaiyanos ocupados va en contra de nuestros intereses nacionales y ensombrece el espíritu fraternal de unas relaciones con los turcos que tienen raíces históricas», recogía un comunicado del Ministerio de Exteriores de Azerbaiyán emitido pocas horas después del entente alcanzado en Suiza por los jefes de las diplomacias turca y armenia, Ahmet Davutoglu y Eduard Nalbandián.
La nota de la cancillería azerbaiyana continuaba señalando que «la apertura unilateral de la frontera entre Turquía y Armenia -cerrada en 1993- pondrá en entredicho la arquitectura de paz y seguridad en la región». Desde Ankara, el primer ministro otomano, Recep Tayip Erdogan, tuvo que salir inmediatamente al paso afirmando que «Turquía no va a poder dar pasos al encuentro de Armenia si no se retira de tierra azerbaiyana. Si esto se resuelve, nuestra opinión pública estará a favor del proceso de normalización y será más fácil para el Parlamento ratificar los protocolos».
Ratificación parlamentaria
Efectivamente, los dos documentos firmados en Zúrich, uno para el intercambio de embajadas y el otro para el desarrollo de las relaciones a todos los niveles, incluyendo la reapertura de la frontera, requieren la ratificación de las cámaras turca y armenia. El jueves, los presidentes de Armenia y Azerbaiyán, Serge Sarkisián e Ilham Alíev, protagonizaron en Moldavia un nuevo intento fallido de superar el conflicto de Nagorno-Karabaj.
Al día siguiente, Alíev, quien ha reiterado insistentemente que el fracaso de la diplomacia no dejaría otra vía a su país más que la fuerza para recuperar las tierras perdidas, dijo que el acercamiento turco-armenio dejando sin solucionar la disputa de Nagorno-Karabaj «sólo traerá consecuencias negativas». Pero Sarkisián ha dejado claro que en el proceso de normalización «no puede haber condiciones previas».