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Caja Laboral

La irrupción del 'cinco' croata en el tercer cuarto entierra al Murcia y abre la cuenta de triunfos del Caja Laboral en la ACB

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La cabeza mirando al suelo desde lo alto de sus 217 interminables centímetros de altura. Suele ser la estampa más habitual de Stanko Barac. Sin embargo, ayer algo había cambiado en ese rostro que habitualmente se pinta con una seriedad de niño grande. El Baskonia facturaba su primer triunfo en la Liga ACB en la cancha del Murcia y Stanko Barac sonreía de satisfacción, alivio y confianza tras salvar la mañana con una actuación descomunal.
La irrupción del chicarrón de Mostar en el tramo final del tercer cuarto y con un exiguo 54-58 en el marcador a favor del Baskonia hizo añicos la resistencia de un Murcia. Hasta entonces, el bloque levantino se había erigido en dominador de la pintura de la mano de Chris Moss y Paulo Prestes y se sentía con arrestos suficientes como para hundir a un Baskonia demasiado intermitente. Barac se puso manos a la obra con esa actitud de chico obediente, pero había sangre en sus ojos; una conjura para demostrar de lo que es capaz si se le da cancha.
Con el poste balcánico llegó el pánico en las filas murcianas. 17 puntos en el tramo final del encuentro, 3 tapones, 4 rebotes y la sensación de que la pelea interior volvía a ser del Baskonia. La escuadra de Ivanovic apretó los dientes después de un triple de Scepanovic (62-66, minuto 32) y Barac hizo el resto. Chris Moss, desesperado ante la jerarquía del balcánico, ayudó lo suyo con una antideportiva que sembró la indignación en el Palacio de los Deportes de Murcia.
Con confianza
Entre los reproches y la música de viento, una pregunta entre la afición local: ¿Es el mismo Stanko Barac casi invisible tanto antes como después de su lesión durante la pasada temporada? Dueño de la contienda, el Caja Laboral se apropió de un parcial de 0-10 para condenar definitivamente a los de Moncho Fernández (64-78, minuto 36). Y el croata, a lo suyo; una auténtica muralla defensiva con brazos como molinos para cortar pases interiores y valentía al otro lado de la cancha para jugársela al 'uno contra uno' de espaldas o incluso echando el balón al piso. Ojalá que su exhibición en Murcia no sea un hecho aislado y tenga su continuidad a lo largo de la temporada recién comenzada.
La soberbia actuación de Stanko Barac terminó por calentar el espíritu de un Baskonia demasiado tibio hasta las postrimerías del tercer cuarto. Aún pendiente de la enfermería, con jugadores ya rodados físicamente y otros -Oleson y Huertas- con el cuentakilómetros casi a cero, con Herrmann fuera para dos meses y Lofton aprendiendo el itinerario desde el hotel a la cancha de entrenamiento, la escuadra vitoriana dio por bueno un triunfo práctico, que inaugura su cuenta en la Liga ACB y le convierte en primer líder.
Sufrimiento
Tiempo, trabajo, salud y unas cuantas dosis de sufrimiento. Es la fórmula patentada por este Baskonia de nuevo cuño en el arranque de temporada. Los problemas físicos que han condicionado durante el tiempo de preparación de un grupo reestructurado hasta la raíz parecen condenarle a sudar cada victoria, a pelear cada balón y cada posesión sin mirar si el rival es modesto o poderoso, sin presuponer que sólo con su alcurnia va a llevarse de calle cada encuentro. Ayer, el Murcia le planteó una batalla de igual a igual y el Caja Laboral titubeó durante casi tres cuartas partes del encuentro.
Demostró el plantel vitoriano que es un equipo que todavía se habla de usted en ataque, falto aún de automatismos y ese mínimo de clarividencia espontánea que sólo se logra con un buen puñado de horas de vuelo. Con Huertas y Oleson como debutantes y la necesidad de administrar con tiento las rotaciones interiores ante la ausencia de Eliyahu, el Baskonia también fue un equipo demasiado poroso en defensa, muy lejos de los mínimos a los que aspira Dusko Ivanovic en este apartado. Y, sin embargo, obtuvo un triunfo que le permite comprar una pequeña dosis de tranquilidad para seguir hincando los codos hasta que ese tuerto que le ha mirado en la pretemporada gire la vista hacia otros lares.
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