Militares franceses a bordo de dos atuneros bretones repelieron ayer a tiros un ataque pirata en aguas del océano Índico, al norte de las islas Seychelles. Es la primera vez que los fusileros de marina abren fuego real desde que el pasado 1 de julio entraron en servicio los equipos de protección embarcados organizados por el Ministerio de Defensa a petición de los armadores. No se registraron heridos del lado francés.
El ataque se produjo hacia las seis de la mañana (hora peninsular española) a 195 millas náuticas (350 kilómetros) de las Seychelles y a 1.100 kilómetros de la costa de Somalia. El objetivo fueron el 'Drennec' y el 'Glénan', dos atuneros de más de 80 metros de eslora cada uno, pertenecientes a la Compañía Bretona de Pesca (Cobrepêche), con base en Concarneau (litoral atlántico francés).
Según testimonios de la tripulación, los pesqueros navegaban rumbo al puerto de Mahé, en el archipiélago, tras haber finalizado una campaña de capturas en los caladeros del Índico. En el radar detectaron que eran perseguidos por dos lanchas fuera-borda de unos cuatro metros y casi invisibles. Aumentaron la velocidad y cambiaron de dirección, pero los esquifes continuaron la persecución y se acercaron.
Fue en ese momento cuando el destacamento militar a bordo decidió intervenir y tomó el mando de las operaciones. Según el relato del vicealmirante Christophe Prazuk, portavoz del estado mayor de los ejércitos, los comandos de marina lanzaron bengalas luminosas para señalar su presencia a los piratas. Las dos lanchas se detuvieron y, tras unos minutos de discusión entre sus ocupantes, reanudaron la persecución.
Los fusileros realizaron entonces disparos de advertencia al aire y luego de intimidación al agua, por delante de la proa de los esquifes. Los piratas volvieron a hacer un alto para nuevos conciliábulos y transbordaron hombres a una de las embarcaciones desde la que abrieron fuego con armas ligeras, probablemente fusiles de asalto 'Kalachnikov'. Los militares repelieron la agresión y, «en situación de legítima defensa», dispararon en dirección a los asaltantes que dieron media vuelta y se alejaron al cabo de media hora de ataque en tres fases.
Poco después los esquifes regresaron a su base en alta mar, el 'Win Far', un antiguo palangrero asiático de unos 30 metros de eslora que ha sido detectado desde hace meses en la costa somalí. Este barco-madre fue localizado visualmente por el 'Topaze', un guardacostas de las Seychelles que patrullaba por la zona, que emprendió su persecución con la ayuda de un avión militar de vigilancia.
«Indispensables»
El ministro de Defensa francés, Hervé Morin, subrayó que los piratas, «particularmente agresivos», habían podido ser rechazados «gracias a la acción de la Marina nacional». Tras congratularse por el resultado de la operación, recordó que la presencia militar a bordo de los atuneros con pabellón francés está «prevista para ser mantenida durante todo el período de pesca con el fin de garantizar en la medida de lo posible la seguridad de los pescadores».
Morin, que realizó estas declaraciones durante la inauguración de una escuela naval en Brest (Bretaña), tiene programado desplazarse la próxima semana a las Seychelles para supervisar el dispositivo de protección embarcada con las autoridades insulares. Christophe Guyader, capitán de uno de los atuneros atacados, declaró por radio que «se ve bien que los militares son indispensables».