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POLÍTICA

Órdagos, nervios, poses... PNV, PSE y PP apuran el sprint final de cara al debate en el Congreso con el mismo objetivo de lograr la equiparación de las normas tributarias vascas
11.10.09 -

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Tres partituras para un desconcierto
Nunca un Concierto hizo tanto ruido. Lejos de la musicalidad que sugiere su nombre, el debate sobre el llamado blindaje de las normas tributarias vascas llegará pasado mañana al Congreso de los Diputados envuelto en una cacofonía de órdagos políticos, palabras gruesas, nervios a flor de piel y poses teatrales. No obstante, la gran paradoja es que, más allá de estridencias, ésta es una de esas raras ocasiones en que los tres principales partidos vascos -PNV, PSE y PP- reman en la misma dirección y con idénticos objetivos. Eso sí, cada uno a su manera.
No hay ni un sólo matiz de discrepancia en sus posiciones, aunque un observador ocasional pudiera pensar lo contrario. En realidad, la aparente contradicción se explica por las necesidades partidistas que cada uno esconde detrás. Los jeltzales, la de sacar la cabeza en la gélida oposición y ejercer una vez más de 'conseguidores'. Los socialistas y los populares, la de impedir a toda costa que éste sea el primer torpedo serio en la línea de flotación del Gobierno del cambio y evitar que salgan a la luz contradicciones internas de alto riesgo que den la razón a quienes les tachan de funcionar a golpe de mando a distancia.
El PNV ha tenido suerte. Mucha suerte. Las iniciativas legislativas autonómicas que requieren el refrendo de las Cortes entran, una vez aprobadas, en una lista de espera: en cada primer Pleno del mes la Cámara Baja debate una. El azar, caprichoso, ha querido que la proposición de ley a la que el Parlamento de Vitoria dio luz verde por unanimidad en junio de 2007 se discuta en Madrid pasado mañana, a 72 horas de que se cierre el plazo para presentar enmiendas de totalidad a los Presupuestos más controvertidos de José Luis Rodríguez Zapatero. Y tan sólo cinco meses después de que Patxi López se convirtiera en el primer lehendakari socialista de la historia con el apoyo, también inédito, del PP de Antonio Basagoiti.
Con tamaña conjunción astral, los jeltzales vieron la luz desde el principio. Vincular el blindaje del Concierto Económico con su respaldo a las Cuentas del Ejecutivo central y 'apropiarse' de la iniciativa como moneda de cambio para entrar a hacer números con Zapatero les ha permitido cobrar un extraordinario protagonismo y poner en serios apuros a sus rivales. A dos días del debate en la Cámara Baja -donde el peneuvista Ricardo Gatzagaetxebarria, la socialista Miren Gallastegui y el popular Antón Damborenea defenderán al unísono la reforma de dos leyes orgánicas para evitar la permanente judicialización de los tributos vascos-, los peneuvistas se mueven con la actitud clásica del negociador, que no da nada por sentado e incluso se permite subir la puja hasta el último minuto. Para los socialistas, lo del PNV es puro «teatro» y, de hecho, tanto en Ferraz como en el PSE se da por hecho el voto afirmativo del PSOE a la toma en consideración de la proposición desde hace ya unos días, suficiente para que no se rechace.
Pero el PNV ha ido subiendo la apuesta. Primero fue la exigencia de garantías por escrito antes del próximo viernes. Los jeltzales no quieren que la historia de las frustradas negociaciones de 2006 se repita: entonces el Gobierno central y el PNV fracasaron al intentar consensuar una fórmula jurídica que garantizase en la práctica que las comunidades autónomas limítrofes no puedan litigar contra el Concierto. En el PNV lo explican de forma gráfica: «Euskadi nunca podría recurrir, por ejemplo, la Ley de Tasas de La Rioja. Pues bien, queremos que con nuestras normas fiscales ocurra exactamente igual».
Las comunidades autónomas, igual que el Gobierno, el Defensor del Pueblo y un grupo de 50 diputados o 50 senadores, están legalmente facultados para acudir al Constitucional. No obstante, las autonomías sólo pueden hacerlo si el tribunal aprecia que pueden verse invadidas sus competencias, aunque el Gobierno siempre ha querido dejar abierta la puerta de un supuesto «interés legítimo» para evitar zaherir a los socialistas de los territorios que lindan con Euskadi. Todo apunta a que ahora, a pesar de las resistencias que ha tenido que superar el Gobierno en el propio PSOE, las normas fiscales de las Juntas Generales tendrán la misma consideración que cualquier otra ley. Pero no existirá tal blindaje, porque la fiscalidad vasca podrá ser recurrida en las mismas condiciones que la Ley de Tasas de La Rioja.
Ayer mismo llegó una nueva advertencia. El portavoz peneuvista en el Congreso, Josu Erkoreka, avisó de que su grupo ya tiene redactada la enmienda de totalidad a los Presupuestos. Si el viernes las garantías siguen siendo «endebles» -exigen también pruebas fehacientes de que el Ejecutivo pagará la deuda de 456 millones de euros que tiene con Álava y de que las políticas activas de empleo no serán 'mercancía averiada'- la depositarán en el registro sin pestañear. Nada irreversible, en todo caso: si las negociaciones llegan a buen puerto siempre estarán a tiempo de retirarla antes del debate.
En realidad, el acercamiento entre las posturas de PSOE y PNV es un hecho. Erkoreka guarda en su cartera, por si acaso, textos alternativos al de la proposición de ley pero de idénticos efectos. La reunión 'in extremis' que mantendrá con la ministra Elena Salgado el mismo martes por la mañana, antes del debate del blindaje, no decantará, a buen seguro, la postura final del PNV respecto a las Cuentas del Estado.
El vía crucis del PP
Sí se sabrá el martes, en cambio, cómo acaba el vía crucis que este asunto ha supuesto para el PP vasco, firme defensor de la foralidad y embarcado con decisión en el viaje al centro desde que Basagoiti tomó el mando. La dirección nacional del partido adoptó hace once días la decisión de votar 'no' al blindaje. La irrupción del PNV como abanderado de la iniciativa ha hecho mucho daño a Basagoiti y los suyos: la idea de que Zapatero se 'vende' a los vascos y les garantiza un privilegio para salvar sus Presupuestos caló en Génova. Las amenazas del presidente riojano, Pedro Sanz, de interponer recurso de inconstitucionalidad contra la ley tampoco ayudaron.
Pero el líder del PP vasco dio un golpe en la mesa con una frase aparentemente espontánea pero muy bien calculada -«que se presenten ellos en Euskadi»- y logró que Rajoy le diera una vuelta al asunto. Eso y grandes dosis de pedagogía interna abonaron la tesis de la abstención, que sigue siendo harto difícil porque desautorizaría a Dolores de Cospedal y Soraya Saénz de Santamaría. La decisión final podría tomarse hoy mismo. Las llamadas desde Euskadi a una sede central conmocionada por el estallido de la trama Gürtel han sido constantes. Si no dan los frutos apetecidos, los tres diputados vascos podrían dar la espantada o incluso romper la disciplina de voto.
¿Y el lehendakari López? Su silencio ha sido notorio desde que la cacofonía empezó a expandirse. Pero en privado, insisten en su entorno, no ha dejado de hacer gestiones con el propio Zapatero para que el asunto no se le vaya de las manos. El jefe del Ejecutivo vasco ha optado por la prudencia y ha preferido callar hasta tenerlo todo atado. Por eso, el martes, si nada se descontrola, podría comparecer para evitar que el PNV se adueñe en exclusiva del triunfo.
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