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Los últimos en llegar al mercado laboral son los primeros en abandonarlo en tiempos de destrucción de empleo. Es una ley no escrita que crisis tras crisis se cumple de manera inexorable y que en España está llevando de forma masiva a los jóvenes al paro. En sólo dos años, la recesión ha impulsado desde el 18,2% hasta el 38,1% el desempleo de la población comprendida entre 16 y 25 años, según las estadísticas oficiales. Se trata de 855.000 parados, la cifra más elevada de la última década y casi el doble que en 2007, cuando la desaceleración empezaba ya a dejarse sentir en algunos sectores.
Esta desmesurada subida del desempleo no es fruto de la llegada de nuevas generaciones al mercado laboral, sino de la vertiginosa destrucción de puestos de trabajo en ese segmento de edad. Así, en los dos últimos ejercicios la población ocupada ha caído en algo más de 600.000 personas, la mitad de todo el empleo perdido por la economía. Tal descenso ha supuesto que los ocupados de esa edad hayan bajado de 1,988 a 1,387 millones.
La situación es notablemente mejor en la comunidad autónoma vasca, donde la tasa de paro se encontraba en el segundo trimestre de este año -el último dato disponible- en el 20,5%, prácticamente la mitad que en el conjunto de España y en línea con lo que sucede en la Unión Europea, donde esa proporción es del 19,6%. Sin embargo, la evolución en Euskadi es más preocupante, porque en este bienio negro casi se ha triplicado la cifra de jóvenes desocupados, al pasar de los 4.200 de aquella ya lejana época del pleno empleo (3,4% de tasa general de paro) a los 11.500. El trabajo perdido ha sido de 10.900 personas, un 19,7%, según datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat).
«Más justo»
«En un periodo de crisis es normal que el desempleo se cebe en los jóvenes», señala el sociólogo Javier Elzo. Primero, explica, porque no acceden a un empleo que es escaso; y también porque han sido los últimos en llegar a las empresas. «Es más fácil para los empresarios, e incluso más justo», asegura, que si alguien ha de engrosar las listas del paro sea un joven y no una persona mayor de 45 años. «Aunque ello no quiere decir que no sea preocupante».
España no sólo tiene la tasa de paro juvenil más alta de Europa, sino que también sufre la cifra absoluta más elevada de jóvenes sin trabajo, junto con Reino Unido. Las estadísticas comunitarias que difunde Eurostat revelan que, de las principales economías europeas, es Italia la que presenta la segunda peor tasa, a gran distancia de la nacional, con un 24%.
Al contrario de lo que sucede en territorio vasco o español, en esos grandes países el crecimiento del paro juvenil es inferior al del desempleo en general. En algunos casos, prácticamente no ha variado en los últimos dos años, desde que arrancó la crisis. En cifras medias comunitarias, la tasa de desocupación ha subido entre los jóvenes del 15,3% al 19,6% -un alza que sería menor si se descontara el efecto de España-, mientras que el total de desocupados de 16 a 25 años ha pasado de 4,1 a 5,1 millones, de los que 422.000 son españoles.
¿Por qué se dispara el desempleo juvenil en España y en Euskadi, y no en Europa? Santiago Martínez, responsable del área de la juventud de CC OO del País Vasco, Gazteak, lo atribuye a la mayor precariedad laboral que padecen los jóvenes, con predominio de la contratación temporal -el 92% está en esta situación-, la doble escala salarial, el trabajo bajo fórmulas no contractuales como las becas, o la sobrecualificación.
El sindicato alerta de que estas condiciones de trabajo, que en algún momento han podido considerarse coyunturales, se están convirtiendo en estructurales. ¿Y qué hacer para corregir el problema?, se pregunta Martínez. Además de la denuncia sistemática de esta situación y de llevar a cabo una «formación de los colectivos prelaborales» para ponerles en antecedentes de lo que les espera, una de las apuestas de su central es incluir este asunto en las mesas de diálogo social.
Paro y formación
Una circunstancia que las estadísticas demuestran sin lugar a dudas es que el paro entre los jóvenes está directamente relacionado con el nivel de formación alcanzado por los trabajadores; al menos, en España. Los datos extraídos de la Encuesta de Población Activa (EPA) indican que el 45% de los que sólo tienen estudios primarios están en desempleo, la tercera cifra más alta de Europa por detrás de algunos socios de la última ampliación como Estonia y Letonia, mientras que Hungría y Croacia se acercan a ese nivel.
Poseer estudios medios facilita algo el acceso a un trabajo, pero el 31,7% de los jóvenes en esta situación no dispone de ocupación, que es la tasa más alta de la UE. En cambio, los que han terminado estudios superiores en paro son 'sólo' el 24,7%, una cifra que está por debajo de las de Italia y Grecia, pero que aún así casi duplica la media de la Unión, situada en el 13,1%.
Precisamente, la dificultad de encontrar un empleo está llevando a los jóvenes a las aulas, a la espera de que escampe la tormenta de la crisis. Consecuencia directa de ello es que las universidades vascas, los estudios de FP y otros centros de formación como las escuelas de idiomas han batido récords de matriculación en el curso recién iniciado. Javier Elzo propone que los jóvenes se reúnan con sindicatos, Cámaras de Comercio, patronales y otras organizaciones para organizar cursos de formación reglada que les faciliten en el futuro el acceso a un empleo.
Fruto de todas estas circunstancias es que la población activa juvenil se encuentra en claro descenso. Así, tras mantenerse entre los 2,4 y los 2,5 millones personas desde finales de la década de los noventa, en el segundo trimestre cayó a 2,24 millones, 189.000 menos que dos años antes. Se trata de un fenómeno que no se ha dado en Europa, donde el problema del desempleo juvenil es menos relevante. En el País Vasco, la cifra ha bajado de 59.600 a 56.000 en ese mismo período.
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