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Economía

Elena Salgado

«LA SALIDA DE LA CRISIS ESTÁ CERCANA, AUNQUE TODAVÍA NO SE PUEDE DECIR QUE HEMOS TOCADO SUELO» , ASEGURA LA VICEPRESIDENTA

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Elena Salgado ya ve la luz al final del túnel. España, la única de las grandes potencias que seguirá en recesión este año, empezará a notar la salida de la crisis en la primavera de 2010, señala la vicepresidenta del Gobierno en una entrevista que coincide con el primer aniversario de 'Dinero y Empleo'; un suplemento en cuyo número 1 su antecesor en el cargo, Pedro Solbes, reconocía por primera vez la gravedad de la situación económica que acechaba al país. Salgado admite que, cuando llegue, la recuperación será lenta; defiende la subida de impuestos recién aprobada para reducir un déficit desbocado y confiesa que el paro aún tardará en moderarse.
-¿Qué credibilidad tienen las medidas adoptadas por el Gobierno para reconducir un déficit público disparado, cuando éste ya superó con holgura sus previsiones el pasado año y lo hará el actual?
-Los Presupuestos de 2010 son realistas y no lo digo porque los haya hecho yo, sino porque los ingresos y los gastos están muy ajustados. Las medidas de estímulo económico ya están en marcha y, en principio, si llegan otras serán más de sustitución que nuevas. Serán más bien incentivos añadidos al modelo productivo, de modo que pueden ser computadas para los ejercicios siguientes.
-Ustedes se habrán ajustado, pero ¿y las comunidades autónomas? Sólo siete cumplieron el objetivo de déficit en 2008.
-Eso es cierto, y obviamente nos causa preocupación, no puedo decir que no. No obstante, espero un comportamiento responsable por parte de las comunidades. El año 2009 está siendo muy difícil para todos, pero de cara a 2010 la situación está ya mucho más definida y se espera una cierta recuperación. Por eso, les hemos autorizado un déficit conjunto de hasta el 2,5% del PIB y han de respetarlo, como haremos nosotros.
-Sobre todo, porque la Comisión Europea ya ha empezado sus advertencias sobre este asunto.
-Sí, pero ha sido a 20 de los 27 estados miembro. Lo que ahora tendrá que ver la Comisión es si, dado que tantos países estamos en esta situación, debe ser más flexible con las reglas. Por si acaso, nosotros ya hemos planteado un escenario que nos permite llegar a un déficit del 3% del PIB en 2012.
-Habla de endeudamiento, pero España también va a entrar en cifras preocupantes en este asunto.
-Nosotros mismos ya prevemos que a finales de 2010 nuestro 'stock' de deuda pública total suponga en torno al 61% o el 62% del PIB. La media en Europa estará, como poco, 20 puntos por encima. Seremos cuidadosos porque no queremos perder la valoración muy positiva que tienen los mercados de la deuda española.
Con el pie cambiado
-¿Teme que una subida de tipos nos pille con el pie cambiado?
-Lo que creo es que el Banco Central Europeo considera que los tipos de interés bajos forman parte de los estímulos fiscales, y éstos ya se ha dicho que se deben ir retirando poco a poco. Así que, mientras el riesgo de tensiones inflacionistas permanezca alejado, como ocurre ahora, lo normal es que los tipos sigan bajos. Por eso no tenemos preocupación.
-El Gobierno acaba de presentar una subida fiscal. ¿Habrá una segunda ronda de incrementos en impuestos 'verdes' -con incidencia en los carburantes- o en los que gravan las 'sicav', las sociedades de inversión de los grandes patrimonios que sólo tributan el 1%?
-Si se refiere durante la tramitación de los Presupuestos, la llamada fiscalidad 'verde' no se podría tocar porque esa ley no puede crear impuestos nuevos. En todo caso, se podría modificar algún impuesto medioambiental ya existente, aunque la mayoría son de competencia autonómica e incluso municipal. En cualquier caso, el núcleo de los cambios impositivos es el que ya hemos anunciado. Es verdad que se pueden hacer otros ajustes como, por ejemplo, introducir más progresividad en el IRPF. No nos oponemos a ello, pero tendrían un efecto muy marginal. Por eso, si un grupo parlamentario hace alguna propuesta, será estudiada. En cuanto a las 'sicav', tienen dos componentes. Por un lado está su regulación y su control y, por otro, la parte impositiva. En este punto son sociedades de inversión colectiva como cualquier otra, y aquí seguimos estando en la idea de no hacer modificaciones.
-¿No hay entonces ases en la manga en los Presupuestos; por ejemplo, para prevenir más gastos?
-Los Presupuestos no pueden tener ases en la manga. Tenemos el Fondo de Contingencia, que por ley debe suponer el 2% del gasto total y ya está; no hay más. Hemos ajustado al máximo las cuentas.
Respuesta a la crisis
-Las medidas anticrisis planteadas por el Gobierno han recibido un aluvión de críticas por su supuesta ineficacia y elevado coste. ¿Qué balance hace de ellas?
-Pienso que el balance es bueno. Siempre es muy difícil adivinar qué hubiera pasado si no hubiéramos hecho lo que hemos realizado, pero el saldo final es positivo. Nosotros no tuvimos un problema grave con los bancos, pero aún así adoptamos medidas al mismo tiempo que otros países para facilitarles liquidez. También tomamos medidas de inversión directa en los sectores más necesitados y, en general, hemos hecho bastantes cosas. Lo que pasa es que seguramente ha sido de forma demasiado silenciosa. Hemos reducido cargas administrativas, y también hemos hecho algunas reformas de profundidad, y todo ello encaminado a un nuevo modelo de crecimiento para una economía sostenible.
-El Fondo de Inversión Local ha generado polémica porque se duda de la utilidad de algunas obras.
-La prioridad del Gobierno entonces era poner en marcha actuaciones que generaran empleo en un plazo corto. Por eso no se podían acometer proyectos cuyo diseño llevara un año o más. Además, no olvidemos que todos pensábamos que esta crisis iba a ser corta y la propia Comisión Europea dijo en un principio que la retirada de los estímulos fiscales debía hacerse en 2010. Pero entendemos que el esquema debe cambiar en este segundo año del Fondo porque el objetivo no es ya la inmediatez del empleo, sino la importancia del proyecto.
-Suena un poco fuerte lo de cambiar el modelo económico por ley.
-Es posible, pero conviene que no nos dejemos influir por ese latiguillo del PP de que no se puede cambiar una economía por decreto. Es que no es eso. La cuestión es que, particularmente en esta crisis, se ha visto que los poderes públicos son y, además, deben ser agentes económicos de extraordinaria importancia. Y eso va a seguir siendo así muchos años. Es verdad que decimos que la iniciativa privada tiene que tomar el relevo, pero no es menos cierto que también hemos visto la utilidad y, al mismo tiempo, la necesidad de que las administraciones públicas sean agentes económicos.
-¿Sólo con dinero público se puede salir de la crisis?
-Sólo no, aunque ya estamos contando con dinero privado. Tenga en cuenta que las grandes empresas han tenido pocas dificultades y, en general, han mantenido resultados positivos.
-El Gobierno ha respaldado a las entidades financieras, entre otras cosas, para que no cerraran el grifo de los créditos. Pero eso no ha ocurrido, a pesar de que ellas han seguido con beneficios. ¿Qué explicación se da a los ciudadanos?
-Conviene recordar que las empresas privadas y las familias tenían al inicio de la crisis un endeudamiento equivalente al 200% del PIB, con crecimientos del crédito que superaban con mucho el aumento anual de la propia economía española. A esto es a lo que nos referimos cuando decimos que vivíamos por encima de nuestras posibilidades y que aquello era insostenible. No puede ser que nuestro endeudamiento siga creciendo sin límite; eso no hay país que lo resista. Lo razonable es que el endeudamiento sólo suba al ritmo del PIB, y para eso hay que disminuirlo. El conjunto del sector empresarial estaba acostumbrado a que el crédito creciera un 10% o un 15% al año. Si ahora sólo lo hace un 1%, un 2% o incluso disminuye por la propia caída de la economía, dice que la financiación se está restringiendo. Tiene razón, como también el sistema financiero cuando habla de la necesidad de reducir el ritmo crediticio. El problema es que nosotros no tenemos un banco público que haga una valoración de riesgos y vea así si los bancos están ajustando de más o no sus préstamos.
-Hablemos de fusiones. ¿No teme que en el caso de las cajas se den algunas uniones, digamos, antinatura o puedan forzarse situaciones que alteren el equilibrio?
-Ahora tenemos 56 cajas y eso, sin duda, es demasiado para nuestro mercado. Por eso conviene iniciar un proceso de fusiones. Pero no hemos dibujado el mapa final. Lo que decimos es que esas uniones deberían ganar en eficiencia y robustez. Asimismo, vemos que está adoleciendo de una lentitud excesiva y eso está restringiendo la concesión de créditos, porque una caja en ese proceso lo primero que hace es no adoptar riesgos adicionales.
-El Gobierno acaba de pedir moderación salarial a los trabajadores. ¿Y a los directivos?
-El Gobierno no puede establecer una subida o bajada de los salarios, salvo con los funcionarios públicos y siempre con negociación sindical. Lo que ponemos de manifiesto es que estamos ganando competitividad porque en estos momentos tenemos la inflación a nuestro favor. En este sentido, advertimos de que no sería bueno que la perdiéramos por el lado de los salarios. Por eso, más que dar recomendaciones, lo que decimos es que los costes laborales son altos y no deben aumentar más. Dicho eso, no es razonable que un momento de grandes dificultades haya esos incrementos de sueldos por parte de quienes pueden decidirlos.
-¿Hemos pasado ya lo peor de la crisis o todavía no?
-Técnicamente, mientras sigamos teniendo un crecimiento negativo no podemos decir que hemos tocado suelo, aunque la bajada se ha ralentizado bastante. En cualquier caso, la salida de la crisis está cercana y creo que será en forma de una 'V' bastante abierta. Yo diría que en la primavera de 2010 ya la notaremos.
-Siempre estamos a vueltas con que las previsiones de los organismos internacionales, e incluso de algunos institutos nacionales, no coinciden con las oficiales. ¿Son ellos más pesimistas o el Gobierno demasiado optimista?
-Eso ha ocurrido siempre, no sólo ahora. De hecho, nosotros nos hemos molestado en estudiar lo que ha ocurrido en los últimos 10 años y, una vez comparados los resultados finales, las diferencias no eran tantas y, en todo caso, resultaban favorables a lo que decía el Gobierno cada año. De cara a 2010, por ejemplo, sólo diferimos en los cálculos sobre el paro y el déficit.
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