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ACCIDENTE FERROVIARIO EN LEZAMA

La autopsia revela que la causa de la muerte fue violenta, pero no descarta que antes sufriera un desmayo

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El maquinista falleció a causa de un traumatismo torácico por el impacto
Trabajadores de Euskotren, afligidos por la muerte de su compañero, en Atxuri. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
José María Colio Álvarez, de 50 años, maquinista fallecido en accidente ferroviario en la tarde del jueves al estrellarse el tren que conducía contra el tope de la estación de Lezama, murió a causa de un traumatismo torácico que le provocó el brutal impacto, según el resultado de la autopsia practicada ayer al cadáver, a la que ha tenido acceso este periódico.
El origen de la muerte fue por tanto violento, no natural, y se produjo a causa del golpe. Los forenses descartan que sufriera una patología previa, aunque no pueden especificar si pudo sobrevenirle un desmayo o una lipotimia momentos antes, al menos hasta que no se examinen los tejidos, una prueba de la que aún se tardarán días en conocer los resultados, indicaron fuentes oficiales.
El hecho de que el conductor recibiera el impacto en la zona del pecho indica que se encontraba erguido cuando la máquina se empotró contra el muro de piedra donde termina la vía. José María estaba vivo cuando el convoy se estrelló y falleció a causa del golpe, concluye el resultado de la necropsia. Además del trauma en el tórax, también tenía un fuerte impacto en la cabeza.
Las cajas negras
Euskotren continuaba ayer con la investigación sobre el siniestro, cuyas conclusiones se conocerán en un plazo de «entre siete y nueve días», indicó ayer un portavoz de la compañía. Los técnicos han empezado ya a analizar los equipos informáticos de la unidad, donde quedan grabados los datos, una especie de cajas negras que podrían aportar luz a las circunstancias en que se produjo el accidente.
La unidad acababa de ser revisada el pasado 2 de octubre y tenía en funcionamiento el sistema de frenado automático y el control denominado 'hombre muerto'. El siniestro se produjo a las 16.25 horas y la máquina había circulado sin sufrir ninguna incidencia durante todo el día. En el tren viajaban «muy pocas personas: el conductor, los tres heridos y poco más, es una de las líneas menos frecuentadas del Txorierri», apuntaba un portavoz de Euskotren, que advirtió de que en algunas estaciones la validación es abierta y, por tanto, no se contabilizan los pasajeros.
El tren se detuvo en el apeadero anterior, La Cruz, situado a un kilómetro de distancia, un minuto antes de descarrilar y empotrarse en el andén de Lezama, donde no había jefe de estación. «Está claro que algo pasó en el tren, pero es aventurado adelantar conjeturas», apuntaron.
Dos de los heridos, una mujer de 23 años y un hombre de 28, los más leves, recibieron el alta el mismo día en el hospital de Galdakao y pasaron la noche en sus casas. La tercera herida, M.C.S.S., de 57 años, permanecía ayer ingresada en la unidad de críticos de reanimación de Cruces en estado muy grave, con traumatismo craneoencefálico, facial y fracturas varias, según el parte médico.
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