Educación ha hecho un ensayo general de las aulas digitales que funcionarán en centros públicos y privados de Euskadi a partir de febrero. Los elegidos para estrenar los miniportátiles han sido los alumnos de quinto curso de Primaria de la escuela pública, la ikastola y el colegio concertado de la localidad vizcaína de Muskiz. Durante dos días estos niños de 10 y 11 años han utilizado los ordenadores y la pantalla digital 'reales' que repartirá el Gobierno vasco, en una clase instalada en el 'gaztegune' del pueblo.
La experiencia se desarrolló dentro de las jornadas 'Euskadi.5' organizadas por El Correo Digital, y ha permitido enseñar a profesores y alumnos en qué va a consistir este sistema cibernético que se desarrollará en 500 aulas vascas. A los tres técnicos del programa que dirigieron la prueba piloto les sirvió para detectar los flecos por atar.
La imagen de la clase cambiará. Sobre la mesa, los pequeños portátiles que funcionan con baterías de entre cinco o seis horas de duración. Junto a la pizarra táctil, un armario para cargar y guardar bajo llave los aparatos. «Cuando acaban de usarlo y se van a comer o al patio los meten en el armario y se enchufan para recargarlos. Por la noche se dejan allí», detalló Víctor Bermejo, coordinador del proyecto.
El 20% de las clases
Los chavales podrán sacarlos del colegio. «Lo lógico es que se los lleven los que no tienen ordenador en casa. Este programa debe servir para mejorar la igualdad de oportunidades en la enseñanza», añadió Bermejo. Los alumnos que no dejen el portátil en clase deberán pagar una fianza cercana a los 50 euros. Estas terminales tendrían un precio en el mercado de entre 250 y 300 euros.
Para los niños fue coser y cantar. Los alumnos de la escuela Cantarrana se 'conectaron' los primeros, el jueves a las nueve y media de la mañana. Comenzaron por manejar la pantalla digital: en un mapa de Muskiz colocaron calles y edificios, que arrastraban con los dedos, y trasladaron una foto del pueblo hasta su 'wiki' -sitio web que se utiliza como cuaderno de clase- para escribir un comentario. Los niños coincidían en que era «fácil» y «más divertido» que una clase normal.
«Va a ser vuestro cuaderno de trabajo», les explicaba el técnico que actuó como maestro. «Por eso vamos a enseñarles a escribir a máquina. Los 11 años es una edad ideal», adelantó Bermejo. Ya han elegido el programa con el que los escolares aprenderán mecanografía en sus ratos libres, después de comer, en el recreo... como si fuese un juego. Han seleccionado también el software libre para Matemáticas o para trabajar con mapas. Este curso, el 20% de las actividades del aula se harán con ordenador.
Quedó claro que para los docentes la experiencia va a ser un reto. «Muchos chavales saben más que nosotros», reconocía un maestro. «¿Cómo vamos a hacer esto solos?», reflexionaba otra andereño. Desde este mes cerca de 1.200 tutores, docentes de Inglés y de Pedagogía Terapéutica reciben formación para afrontar el salto digital.