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09.10.09 -
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Álex era compañero y amigo íntimo de José María. Cuando le avisaron de que «se había dado un golpe con la topera» y, como es delegado de UGT, sindicato al que la víctima estaba afiliada, no se lo pensó dos veces. «Cogí la moto y me acerqué hasta Lezama», explicaba ayer. Durante todo el viaje «me fue sonando el móvil». Entonces, aún no conocía la gravedad del siniestro. Se enteró al llegar a la estación y la noticia le cayó como un auténtico «mazazo».
Él y sus compañeros le han dado muchas vueltas al accidente y «no encontramos una explicación». «Te quedas con que ha tenido algún desvanecimiento», aventura. Las máquinas tienen dos sistemas de seguridad, un frenado automático y lo que conocen como 'hombre muerto'. Por lo que sabían, ninguna de las dos alarmas saltó, pero «todo depende de la distancia, si (la pérdida de conocimiento) se produce 50 metros antes, no da tiempo a parar», avanzaba el maquinista. La unidad tendría que haber entrado «por la punta del andén a 30 kilómetros por hora», pero los testigos hablan de «gran velocidad». «Lo máximo a lo que puede ir es a 80», matizaba.
José María acumulaba «años» de experiencia y estaba familiarizado con la línea Bilbao-Lezama, que no entraña una complicación especial. Además, «los conductores de Euskotren tenemos una seguridad bastante buena...».
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