Un incendio en una vivienda del número 10 de la calle Santo Domingo calcinó ayer un edificio de dos alturas y provocó el desalojo de varios vecinos, tanto de este inmueble, que fue el foco de las llamas, como de los dos más próximos. Los hechos ocurrieron a las 16.38 horas de la tarde, cuando un fuego ocurrido en la segunda planta del bloque -sólo hay una vivienda por planta-, obligó a los bomberos a aplicarse a fondo para evitar que las llamas causaran más daños entre los residentes.
Y es que las llamaradas se extendieron rápidamente por la buhardilla y por el tejado. «Ha sido un incendio muy complicado porque hemos tenido dificultad para acceder al inmueble debido a unas obras que había en la calle», señaló un portavoz de los bomberos a EL CORREO. Fuentes de Aguirrelanda aseguraron que, a falta de que concluyan las investigaciones, las primeras pesquisas apuntan a un posible cortocircuito como causa principal del origen del fuego.
Como consecuencia del siniestro, tres de los bomberos tuvieron que ser atendidos; dos por un golpe de calor y otro a causa del derrumbe de una parte del suelo. Toda la estructura de la casa es de madera. A pesar de la espectacularidad del suceso, ninguno de los efectivos municipales sufre heridas de gravedad. Tampoco los vecinos sufrieron lesiones.
Posible derribo
Pese a ello, los propietarios de los inmuebles de los números 8, 10 y 12 de Santo Domingo tuvieron que ser desalojados de sus viviendas. Los del 10, foco del incendio, no pudieron volver a sus casas debido al «gravísimo» estado en el que quedó el edificio. Los daños se acentuaron debido en parte a la dificultad de los bomberos para acceder al edificio afectado, lo que provocó que el fuego se extendiera a gran velocidad por su estructura de madera. Los servicios sociales del Ayuntamiento se hicieron cargo de los afectados.
Aún es «pronto» para lanzar conclusiones precisas de lo sucedido. Sin embargo, según los propios bomberos, el inmueble en el que se desataron las llamas, el portal número 10, podría correr la peor suerte. «Está muy dañado. El fuego le ha afectado bastante. Muy probablemente tendrán que tirarlo abajo», comentaron desde Aguirrelanda.
Se trata del segundo incendio de consideración que se produce en la capital alavesa en los últimos trece días. El anterior afectó a un piso ubicado en el barrio de Ibaiondo. Una familia tuvo que ser desalojada por la combustión de una colchoneta de plástico provocada por una manta eléctrica.