Pasadas 24 horas desde el levantamiento parcial del secreto de sumario del 'caso Gürtel', Mariano Rajoy no pudo soportar la presión y ayer salió a la palestra a dar respuesta a las acusaciones de corrupción. El presidente del PP negó una vez más la existencia de un sistema de financiación ilegal del partido, pero asumió que Francisco Correa tejió «una trama de corrupción para aprovecharse» de su organización. Aunque prometió actuar y no mirar para otro lado, la dirección popular considera que «ya ha hecho todo lo que podía hacer», según la secretaria general, Dolores de Cospedal.
El líder del PP renunció a reaccionar con «indiferencia» a los acontecimientos, como dijo el martes que haría, pero tampoco se atrevió a someterse a las preguntas de los periodistas y continuó su estrategia de no convocar ruedas de prensa que inició el pasado 13 de abril, en plena bronca por las implicaciones del tesorero de su partido en el mismo caso de corrupción. Rajoy retrasó una hora la celebración de la jornada prevista para analizar los Presupuestos del Estado y se reunió con parte de la cúpula para redactar un comunicado que él mismo explicó al inicio de su intervención.
En su alocución, el líder popular reiteró planteamientos similares a los que expuso en febrero cuando estalló el escándalo Gürtel, aunque ayer no mencionó la investigación «interna, exhaustiva y urgente, para la expulsión inmediata de cualquier militante del PP» que ordenó en aquella ocasión. «Ha quedado acreditado que no estamos ante una trama organizada de financiación irregular del PP», ratificó, y recordó que la contabilidad del partido ha sido auditada por el Tribunal de Cuentas.
El partido niega cualquier comparación con la estructura creada por el PSOE en los años 90 para su financiación ilegal con la denominación de Filesa. Para Rajoy, «estamos, en todo caso, ante una trama de corrupción para aprovecharse del PP y utilizada en su contra». Insistió en ese uso político de las decisiones judiciales y denunció que su partido sufre una actuación «sectaria y partidista del Gobierno», de la que acusó a la vicepresidenta primera, el fiscal general del Estado y el ministro del Interior.
Nada ejemplarizante
El líder opositor aseguró que la mayoría de sus dirigentes del PP son «gente honrada» y garantizó que, ante las denuncias de corrupción, su formación «ni mira para otro lado ni va a hacerlo nunca». Además, prometió que «actuará y exigirá responsabilidades a las personas que hayan hecho cosas que no deben hacer». Pero la promesa duró apenas unos minutos, los que tardó en comparecer en rueda de prensa la 'número dos' del partido para dar cuenta del comunicado oficial.
Dolores de Cospedal apuntó que el levantamiento del secreto del sumario no aporta novedades sobre los implicados y zanjó cualquier especulación de cara a futuras actuaciones del partido. Aseguró que el PP ya se ha comportado «de forma ejemplar» porque «todos los imputados están suspendidos de militancia en la organización o renunciaron a sus cargos en el partido».
Si bien Cospedal explicó el rechazo que provoca en la dirección conservadora el relato de los regalos de lujo que se desprende de las conversaciones de Álvaro Pérez y Ricardo Costa, descartó cualquier iniciativa para exigir explicaciones al secretario general de los populares valencianos. Al mismo tiempo que anunció que actuará «con toda contundencia», asumió que el PP no dispone de medios para comprobar la veracidad de las sospechas y acusaciones que se derivan de conversaciones que mantienen «presuntos delincuentes». En todo caso, señaló que «no es ejemplarizante ni oportuno y no compartimos que se reciban ese tipo de regalos».
«Hemos hecho todo lo que podíamos hacer», afirmó tras dejar claro que serán los jueces con el procesamiento de los sospechosos los que marquen la pauta para la actuación del partido. «Es exagerado e injusto que se diga que el PP no ha hecho nada», protestó Cospedal, quien añadió que, «habiendo una investigación judicial abierta, no podemos ordenar una investigación interna».
Esta sensación de impotencia es compartida por otros dirigentes de la organización. El presidente de los populares vascos, Antonio Basagoiti, dijo ayer sentir «verdadero asco» ante la imagen que se está dando de su grupo. «El PP no son cuatro jetas que están aquí para forrarse», aclaró Basagoiti, quien descartó en ETB que haya financiación ilegal y defendió la «absoluta honestidad» de uno de los más altos dirigentes atrapados en la tormenta, el presidente valenciano Francisco Camps.
Para varios dirigentes consultados, en cambio, Camps es el principal obstáculo para que Rajoy pueda demostrar que está dispuesto a tomar medidas contundentes y exigir responsabilidades.