Obama se ha convertido en el primer presidente de Estados Unidos que en los últimos dieciocho años no ha recibido al Dalai Lama en su visita a Washington. El líder tibetano fue homenajeado el pasado martes -madrugada de ayer en España- en el Capitolio por su labor en el ámbito de los derechos humanos. El Dalai Lama, de 74 años, recibió en su primera edición el premio de Derechos Humanos Tom Santos, el fallecido ex presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, único congresista que sobrevivió al holocausto judío.
La presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, entregó el galardón al Dalai Lama y advirtió de que «si no hablamos claro de los derechos humanos en China y Tíbet, perdemos autoridad moral para hablar claro de los derechos humanos en cualquier otra parte del mundo». China mandó al Ejército a Tíbet en 1950, forzando al Dalai Lama a huir a India y establecer un gobierno en el exilio. La negociaciones entre Pekín y los enviados del líder espiritual tibetano se suspendieron al año pasado.
Búsqueda de un respaldo
La Casa Blanca, sin embargo, decidió apostar por no poner en riesgo sus intentos de obtener el respaldo de China en temas como el calentamiento global o el programa nuclear de Corea del Norte.
En Estados Unidos se considera que los encuentros que han venido manteniendo los anteriores mandatarios con el Dalai Lama suponían un importante apoyo simbólico a los tibetanos y a grupos de defensores de los derechos humanos. Obama ha decidido postergar este encuentro hasta después de su visita en noviembre a Pekín para encontrarse con su homólogo, Hu Jintao.
Ileana Ros-Lehtinen, importante miembro republicano del Comité de Asuntos Exteriores, acusó a Obama de «doblegarse ante Pekín» al rechazar reunirse con el monje tibetano. Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, consideró que «nuestra relación con China nos permite hablar sobre los intereses y las preocupaciones del pueblo tibetano».
La semana pasada, Obama envío una delegación encabezada por su consejera Valerie Jarrett a Dharamsala, para que se reunieran con el Nobel de la Paz a fin de explicar la política de la Administración americana hacia Tíbet. Jarret declaró a 'The China Post' que «Washington estaría en una mejor posición para dialogar y buscar un progreso en las conversaciones entre los representantes del Dalai Lama y Pekín».