El lehendakari, Patxi López, asumió ayer el «reto de revitalizar» el Consejo Económico y Social vasco (CES), y realizó un llamamiento a quienes «se han autoexcluido» de este órgano -en alusión a los sindicatos nacionalistas ELA y LAB- a que «reflexionen» y «vuelvan al terreno de juego», ya que la actual situación de crisis «nos obliga más que nunca a estar unidos». Asimismo, durante su intervención en el acto conmemorativo de los 25 años de este instrumento consultivo, López se comprometió a proponer «los cambios normativos necesarios que permitan la plena operatividad» de una institución que calificó de «absolutamente necesaria».
En el evento, que coincidió con la inauguración de la nueva sede del CES en la Gran Vía bilbaína, intervinieron también la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, y el titular del organismo, José Luis Ruiz. Al acto acudieron numerosas personalidades del mundo empresarial, sindical y de otras instituciones y organizaciones sociales, entre las que figuraban el presidente de la patronal vasca Confesbask, Miguel Lazpiur, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, y los secretarios generales de CC OO y UGT de Euskadi, Unai Sordo y Dámaso Casado.
El lehendakari, que recordó los «malos tiempos» de un CES que durante casi 13 de sus 25 años estuvo «prácticamente paralizado», aseguró que su gabinete desea un CES «fuerte y operativo», y apostó por que sea un órgano «dinámico para recoger las opiniones de todas la voces, competente para dar una opinión sólida sobre nuestros aciertos y errores, e independiente para que no dude en criticarnos cuando nos equivoquemos y también en apoyarnos cuando acertemos».
«Espíritu pactista»
Para conseguirlo, Patxi López apeló al «espíritu pactista» de otro 7 de octubre, el de 1936, cuando, ya iniciada la Guerra Civil, se alumbró el primer Gobierno vasco en el que nacionalistas, socialistas, comunistas y republicanos «aunaron sus fuerzas en tiempos de guerra y dificultades»; fruto -enfatizó- «del consenso, el acuerdo y el entendimiento tan propios de la sociedad vasca».
Por su parte, la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, abogó por «poner en valor» las actuaciones del CES y por que desde el Legislativo se pueda ayudar a que este órgano sea «pieza clave en nuestra sociedad», ya que «la situación de crisis económica en la que estamos requiere de responsabilidad, diálogo y concertación».
El presidente del consejo, José Luis Ruiz, aprovechó la presencia de López y Quiroga para pedir que se «actualice» la legislación que regula el funcionamiento de esta institución para facilitar el consenso en su seno ya que, según dijo, vincularlo a «la unanimidad a veces es demasiado complicado, sobre todo en una sociedad tan plural como la nuestra».
Por otro lado, la consejera vasca de Empleo, Gemma Zabaleta, anunció ayer su intención de que, una vez recibida la transferencia de las políticas activas de empleo, el próximo 1 de enero, «ningún desempleado vasco pase más de seis meses sin acceder a una oportunidad de formación».