El presidente de la BBK, Mario Fernández, trazó ayer las líneas rojas que no está dispuesto a rebasar bajo ningún concepto en el proceso iniciado para hacerse con la propiedad de Caja Castilla-La Mancha. Son tres «criterios irrenunciables»: no poner en peligro la «excelente» situación de la entidad vizcaína; que la operación no sea utilizada políticamente; y que, si finalmente la BBK se hiciera con CCM, sería a condición de que su mando sobre la institución manchega no quede diluido. «No vamos a ir donde no se nos quiera», sentenció Fernández, quien agregó que «jamás pondré en riesgo el control de la BBK por parte de la sociedad vizcaína».
El responsable financiero realizó anoche estas consideraciones durante una conferencia organizada por la Fundación Sabino Arana en el Palacio Euskalduna de Bilbao. En su primera intervención pública desde que fue nombrado presidente de la Bilbao Bizkaia Kutxa el pasado julio, logró congregar a un auditorio repleto de personalidades de los ámbitos político, económico, social y cultural. Entre los asistentes se encontraban el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao; los presidentes del Euskadi Buru Batzar y del BBB del PNV, Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar, respectivamente; los ex responsable de la BBK Xabier de Irala y José Ignacio Berroeta; el máximo dirigente de la Vital, Gregorio Rojo; el de Petronor, Josu Jon Imaz; el de Cebek, José María Vázquez Eguskiza, y el presidente del Athletic, Fernando García Macua.
Mario Fernández dedicó el grueso de su intervención a analizar los efectos de la crisis sobre el sistema financiero y a detallar la buena situación que, en este contexto, exhibe la BBK, «la más solvente» de España. Pero, como no podía ser de otra manera, el proceso de subasta de CCM salió a colación durante el turno de preguntas. Fue en ese momento cuando -«si lo que dicen los periódicos es cierto y BBK está interesada en CCM», comentó en tono jocoso- dejó claras las reglas del juego que deben guiar la puja para que la BBK participe. Básicamente, en dos frentes, el político y el del control de la entidad.
El interés de la BBK por CCM ha generado una agria polémica en Castilla-La Mancha y ha sido duramente criticado en determinados ámbito políticos, sobre todo por parte del PP. «No vamos a ir donde no se nos quiera. Que quien corresponda nos lo diga; y si no les resultamos guapos, que nos lo digan», espetó Fernández. En alusión al Banco de España, el muñidor del proceso, aseguró que «hemos preguntado y estamos esperando contestación».
Sobre el control de la entidad resultante de una operación entre las cajas vasca y castellana, también fue meridianamente claro. La BBK no quiere una operación de igual a igual, sino asumir el papel de comprador y tener la vara de mando. Utilizó una expresión gráfica para explicarlo: «En ningún caso pondré en riesgo el control de la BBK por parte de la sociedad vizcaína. No hablo del control de un partido político, sino del de la sociedad de Vizcaya». «Si estos principios se cumplen podremos hacer algo; si no, no tenemos ninguna prisa, el año que viene habrá otras oportunidades».
El presidente de la BBK, crítico con la subida fiscal aprobada por el Gobierno Zapatero, también se refirió al relevo del consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri. Evitó participar en la «ceremonia de la confusión» creada en torno a la pensión vitalicia de tres millones anuales que cobrará y se limitó a asegurar que ese banco «es nuestro competidor y estaremos encantados de batirle en Vizcaya». En torno a si su salida supone otro paso en la desvinculación del BBVA de Euskadi, fue claro: «Antes había un edificio muy grande -en alusión a la torre del banco en la Gran Vía bilbaína- y he leído que en unos meses se cierra».