Los alaveses que sufran un cólico nefrítico lo tienen un poco más llevadero desde ayer. ¿El motivo? El estreno en el hospital Santiago del nuevo equipo de litotricia extracorpórea con ondas de choque (LEOC). Tan enrevesado nombre esconde una novedosa máquina que destruye los dolorosos cálculos renales en una o dos sesiones. De hecho, tan sólo existen seis en toda España. La más cercana de la ciudad se localizaba en el centro médico de Galdakao, así que de paso evitará el engorroso viaje a los enfermos alaveses, hasta la fecha la única solución parcial o definitiva a su enfermedad. El año pasado, por ejemplo, nada menos que 350 vecinos de la provincia cogieron la A-68 en busca de un remedio a sus riñones dañados.
Osakidetza estima que la actual demanda quedará más que cubierta porque el nuevo equipo permitirá tratar a seiscientos pacientes anuales. Es decir, unos cinco por día. «El coste de la máquina no supone nada en comparación con el beneficio que dará», explicó ayer a EL CORREO Javier Extramiana, jefe del servicio de Santiago. El Servicio Vasco de Salud ha abonado más de 500.000 euros por el innovador sistema. Además, aparte de dar cobertura a toda Álava, también se beneficiarán enfermos del Alto Deba y de zonas limítrofes.
La puesta en marcha del aparato permitirá a los afectados ganar en «calidad asistencial». Hasta ahora debían esperar «meses» para tratarse su dolencia. La secuencia de visitas, diagnósticos y recetas concluía con un desenlace recurrente; el paciente «casi siempre» acababa intervenido en Galdakao para someterse a la litotricia. «Ahora podremos acabar con el problema, si no es muy grave, en una sola sesión», se felicitó Extramiana.
Diez camas
En este sentido, el hospital Santiago ha habilitado una decena de camas en un área adyacente con el fin de «mejorar el confort de los pacientes y que en el mismo día puedan volver a sus casas». Siempre según las cuentas de los responsables de Urología, de los tres meses -el mínimo hasta la fecha- se pasará a cuatro semanas «como máximo» entre la primera consulta y la finalización del proceso médico. En la inmensa mayoría de los casos, además, el paciente saldrá por su propio pie del centro sanitario.
La litotricia es la tecnología que sustituye a la anticuada 'bañera'. De un extremo de la máquina, de unos dos metros y medio de alto, sale «un cañón» que se recubre con un gel especial y que se pega en la piel del paciente. La máquina emite ondas previamente focalizadas en el cálculo renal que terminan por fragmentar la 'piedra'. El tiempo de tratamiento depende del tamaño, aunque suele abarcar de 20 a 30 minutos por sesión, si bien en algunas ocasiones es necesaria más de una visita para acabar con el cuerpo extraño. La diferencia con la 'bañera' es que este sistema permite una localización mucho más precisa -casi perfecta incluso- de los cálculos renales y cólicos nefríticos.
Los trabajos de instalación de la litotricia -bautizada 'Jesús Echevarría' en honor al reputado urólogo alavés- arrancaron el pasado agosto. Durante septiembre, el personal del centro médico se familiarizó con el sistema del aparato, impartido por un especialista procedente desde Holanda.