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Padres desesperados porque sus hijos no encuentran pareja se citan los fines de semana en un parque de Shanghai para buscarles novia
07.10.09 -

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Mercado nupcial
Una joven examina los currículos de los aspirantes a entablar una relación. / ZIGOR ALDAMA
A-25 tiene buen aspecto. Nacido en 1979, mide 168 centímetros, es licenciado en ingeniería por la Universidad de Jiaotong y, lo más importante, disfruta de un sueldo más que decente: 7.000 yuanes al mes (unos 750 euros). La tía Xu, que es como se hace llamar, busca a los familiares de A-25 con una fotografía de su hija en la mano. El hombre que, por una comisión de 20 yuanes (2,3 euros), ha colgado el anuncio del joven en una cuerda que une dos árboles en el 'mercado de los novios y las novias' de Shanghai, dirige a Xu hacia un rincón del Parque del Pueblo en el que varios padres discuten las posibilidades que tienen de unir a sus respectivos vástagos. En sus manos tienen los currículums de la prole, con datos clave como el signo del zodíaco chino o cualidades como la de 'obediente con los padres'.
La hija de Xu tiene ya 28 años, y su madre está preocupada de que se le pase el arroz. «Trabaja demasiado y no tiene tiempo de buscar novio y divertirse. Por eso me he decidido a venir aquí, donde se reúnen los padres desesperados como yo para tratar de encontrarle pareja». Eso sí, el listón de Xu está muy alto. «Mi hija trabaja en un hospital, tiene un buen sueldo, y espero que su chico gane más que ella para que pueda trabajar menos y dedicarse a formar una familia». El joven, además, tiene que ser natural de Shanghai, «y no un inmigrante de otra provincia».
Xu no está sola en sus exigencias. Hay quien incluso pide, en un país con una estricta política de natalidad, que su futura pareja no sea hija única, ni enfermera. «Las exigencias suelen ser tan altas que el porcentaje de uniones que prosperan es bastante bajo, pero los padres prefieren intentarlo que quedarse en casa con los brazos cruzados», asegura una mujer cuya base de datos cuenta con un importante valor añadido: todos los candidatos tienen al menos dos fotos en su grueso álbum.
Este curioso mercado, que va ganando espacio en el parque cada fin de semana, tiene rincones para todos los necesitados. Como cuenta Weixiong, un recopilador de anuncios que asegura tener un listado plastificado con más de 1.000 mujeres y 400 hombres, está la esquina de las solteronas de más de 40, la pared de los emigrantes rurales y, cómo no, el rincón de los extranjeros, uno de los que más atención atrae. Hasta aquí vienen los padres de aquéllos que han buscado fortuna en otros países.
«Tengo listas por países, así pueden contactar con jóvenes chinos allí donde se encuentren», comenta Weixiong. En la era de las redes sociales en Internet, el chat y las páginas web para encontrar pareja, parece mentira que un mercadillo como éste pueda tener tanto éxito. «La familia juega un papel muy importante a la hora de aceptar las decisiones de los hijos en cuanto a sus novios y novias. Así que, ¿por qué no nos vamos a juntar nosotros para presentarles pretendientes? Lo que pasa es que no utilizamos Internet», razona la tía Xu.
Los extranjeros también son bienvenidos, aunque escasean entre los cientos de personas que se acercan sábados y domingos al mercado. Tal vez por eso, la presencia de este periodista atrae las miradas de muchos padres, que no tardan en asaltarle con las preguntas habituales: «¿Qué profesión tienen tus padres? ¿Dónde te graduaste? ¿Tienes intención de regresar a tu país? ¿Te llevarías a tu novia?». A juzgar por la cantidad de números de teléfono con los que acaba la visita, no es mal partido.
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